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Julio 2019 | Avellanos

El avellano crece en importancia y sigue aumentando su potencial

El precio atractivo, las condiciones de comercialización que han sido favorables, los costos comparativamente bajos en comparación a otros frutales, la facilidad de manejo y la adaptación a las condiciones del sur, han impulsado el desarrollo del avellano en Chile, superando las inquietudes que genera un poder comprador dominante. Los mejores productores ya superan rendimientos de 4 toneladas por hectárea, gracias al avance de los conocimientos técnicos de manejo. Nuevas variedades amplían las alternativas productivas y hasta inversionistas del gran productor mundial, Turquía, han venido a integrarse a este boom.*

l actual impulso del avellano europeo tiene sus orígenes en plantaciones efectuadas a inicios de la década del 90, señala uno de los pioneros de este boom, Jaime Armengolli, Propietario de Agrícola La Campana, que procesa y vende avellanas y productos derivados. Hoy la mayoría de las estimaciones indica una superficie plantada de algo más de 23.000 hectáreas, aunque están quienes creen que ya se encuentra en 25.000. Más allá de la superficie, Armengolli testimonia la evolución del frutal en todos los planos:

–Hoy existen empresarios agrícolas eficientes –destaca–, contamos con poderes de compra nacionales y extranjeros, tenemos ingenieros agrónomos que conocen bien el cultivo, las universidades e instituciones de formación ya lo han incluido como tema en sus programas.

La formación de las plantas es uno de los aspectos determinantes para lograr una buena condición de iluminación.

 

La producción presenta un país dominante a nivel internacional, Turquía, con un 63%. Todos los países que lo siguen corresponden al hemisferio norte, excepto uno: Chile (cuadro 1).

Camillo Scocco, gerente general de AgriChile, del grupo Ferrero, sitúa geográficamente el cultivo entre los 35° y 45° de latitud norte y entre los 32° y 45° de latitud sur. Además de los países citados en la tabla, están Francia, España y otros con potencial de crecimiento productivo, como Rumania, Serbia, Bulgaria, Macedonia del Norte, en el hemisferio norte; Argentina, Sudáfrica y Australia en el hemisferio sur. Cabe mencionar también como gran nación productora a China, pero no se conocen sus cifras exactas. Otras fuentes mencionan superficies crecientes en Ucrania, Croacia y Oregón (EE.UU.). El agrónomo italiano llama la atención sobre el hecho de que nuestro país en solo 25 años haya logrado situarse en el 6° lugar como productor mundial. En cuanto a exportaciones, según INC nos ubicamos en la 5ª posición, luego de Turquía, Italia, Azerbaiyán y Georgia.

Cuadro 1. Producción por país 2018/19 (sin cáscara). Fuente: International Nut and Dried Fruit Council (INC).

FACTORES QUE HACEN ATRACTIVO EL CULTIVO EN EL HEMISFERIO SUR

A agosto de 2018 la facturación anual de la empresa chocolatera Ferrero se situó en torno a los 12.000 millones de dólares, con comercialización en 170 países. “La avellana es la base de sus productos y de su éxito”, indica Scocco. Siendo la mayor compradora de este fruto seco en el mundo, ha impulsado también su crecimiento en Chile desde los años 90. De acuerdo al profesional, el cultivo en los países del hemisferio sur del planeta aporta importantes ventajas para su compañía matriz:

-La contraestacionalidad le permite disponer de avellana fresca desde mayo a octubre, manteniendo la calidad durante el año.

-Diversifica las fuentes de aprovisionamiento, disminuyendo el riesgo de eventos climáticos y crisis políticas.

-Al tratarse de plantaciones nuevas, es posible elegir las mejores variedades de acuerdo a los requerimientos de la industria, e instaurar una trazabilidad completa.

Desde el punto de vista no ya de la empresa, sino de nuestro país, puede agregarse como ventaja la limitada disponibilidad de áreas competitivas en contraestación del hemisferio sur, si se compara con el hemisferio norte.

 

PARA EL 2030 SE ESTIMA LLEGAR A 60.000 HA EN CHILE

Sobre la base de las tendencias históricas, la planificación de Ferrero estima que hacia el 2030 habrá 60.000 hectáreas (ha) plantadas en Chile (un aumento de 3.000 ha anuales) con una producción del orden de 88.000 toneladas, con cáscara.

Camillo Scocco resalta la importancia de considerar las características de los consumidores en el desarrollo que nos espera. Ya hoy la “generación Z”, criada casi por completo en este milenio, representa más del 25% de la población mundial e influencia sobre el 60% de las decisiones de comida, entre otras. Y uno de los aspectos que definen sus intereses es el cuidado del ambiente.

–El avellano en Chile tiene la gran oportunidad de optar por cumplir los requerimientos del consumidor, tanto de la industria como del comprador final –recalca el gerente de AgriChile–, lo que significa garantizar inocuidad alimentaria, manejo sustentable, Paraquat free, certificación y calidad. La otra vía es seguir manejando del modo tradicional, descuidar el medioambiente, no poner atención a la calidad, usar productos prohibidos, todo lo que no está alineado con lo que nos piden. Eso significa quedar fuera del mercado.

¿CUÁL ES EL POTENCIAL PRODUCTIVO DEL AVELLANO EUROPEO EN CHILE?

No estamos en condiciones de responder todavía la pregunta del subtítulo, plantea Andrés Reyes, propietario de AgroReyes, empresa especializada en este frutal, “porque año a año su cultivo nos va sorprendiendo”.

Hace una década, indica, la proyección era obtener 800 kg en la primera cosecha, al 4° año después de la plantación, para llegar a plena producción en el año 8, con 2.500 kg/ha. Hoy se habla de producciones iniciales de 200 kg al 2° año y llegar a 3.500 kg/ha a partir de la 6ª temporada. Sin embargo, existen experiencias de productores que logran 640 kg al año 2 y superan los 4.500 kg/ha al año 6. Si comparamos estas tres proyecciones en cuanto a producción acumulada 6 temporadas después de la plantación, tenemos en 4.100 kg/ha en las estimaciones de hace 10; 9.100 kg/ha en las estimaciones actuales “normales”, y 14.100 kg/ha en el caso de rendimientos maximizados. Como referencia, Reyes calcula que el ejercicio económico empieza a dar números azules, con la inversión, a partir de los 11.500 kg.

1. Huerto de 270 ha de avellanos de FACMA (granja La Nocciola) en Longaví, Maule, con sistema de alta producción (SAP): mejor desarrollo, alto tamaño de frutas, buen color, menos enfermedades y pérdidas por Xantomonas arboricola pv. corylina. 2. En la mano derecha, hojas de SAP; en la mano izquierda, hojas con un manejo tradicional. 3. A la derecha frutos de SAP; a la izquierda, de sistema tradicional (con menor calibre y peso). 4. Tonda di Giffoni en sistema tradicional, con menos producción, hojas amarillas, mayor sensibilidad a enfermedades. Fotos gentileza de Jean Paul Joublan.

LA VARA DE LOS 4.000 KILOS/HA YA FUE SUPERADA

Andrés Reyes mostró la evolución de tres campos en la Región del Maule (de 40, 44 y 47 hectáreas plantadas) que lograron situarse en producciones promedio que superan los 4.000 kg/ha, dos de ellos con la variedad Tonda di Giffoni en un 90% y uno con Barcelona en 90%, quedando el 10% restante para polinizantes en todos los casos.

A grandes rasgos, entre los aspectos claves para alcanzar esos niveles de rendimiento, se ha ido aumentando los volúmenes de riego en relación a lo que se acostumbraba hace unos años. Hoy se habla con normalidad de niveles de 8.500 m3/ha/año, naturalmente teniendo en cuenta las condiciones de suelo y clima del predio. Otro factor determinante corresponde a la poda, la cual ahora empieza desde el primer año de plantación, y que permite controlar el vigor de la planta para lograr una buena condición de iluminación, manteniendo un espacio libre en la entrehilera. Una variable muy relevante es un buen diseño de plantación y polinizantes, con la posibilidad de densidades sobre 600 plantas/ha si se maneja el tema del control del vigor. La fertilización balanceada se aleja en algunos casos de lo que indicaban las tablas de referencia (por ejemplo, se han obtenido buenos resultados con N 1,8%, K 1,5% y Ca 1,5%) y ese equilibrio resulta fundamental en el manejo del huerto y en la mantención de una productividad alta. Con estos manejos, “no considero lejano tener rendimientos cercanos a los 5.000 kg/ha” afirma Reyes.

Por su parte el asesor Jean Paul Joublan plantea un sistema de alta producción en avellana que coincide en mantener el estado nutricional equilibrado de la planta, sobre la base de monitoreo, y una formación de la planta que disminuya su vigor para evitar emboscamientos y cargar la mayor cantidad de fruta. Obviamente, especifica, el sistema apunta a variedades con mayor potencial de producción y sin excesiva tendencia al desarrollo vegetativo. Sin embargo, para la elección del cultivar es necesario tomar en cuenta las condiciones específicas del campo.

–Por ejemplo, si tengo un suelo menos favorable al desarrollo radicular –plantea el profesional–, una Toda di Giffoni se va a resentir mucho más que una Barcelona; por el contrario, si el suelo es muy fértil y con muy buena retención de humedad, la Barcelona puede “escaparse”. Hay siempre que tener en cuenta el triángulo variedad-suelo-clima.

En la formación, Joublan sigue la línea de la escuela francesa de Jean-Marie Lespinasse:

–La orientación de las ramas hacia arriba conlleva un mayor desarrollo vegetativo con menos fruta, mientras que las ramas horizontales disminuyen su crecimiento y aumentan su producción. Esto se puede lograr de manera natural, sin recurrir a mano de obra adicional.

Otro aspecto en el cual hace hincapié corresponde a las raíces. Por lo común observa sistemas radicales muy pobres y mal manejados:

–Generalmente son suelos muy compactados, que han ido agotando su fertilidad. Entre otros problemas, eso provoca una infiltración y retención de humedad deficientes. Existe una tendencia a manejar el suelo como sustrato, no como un medio biológico para mejorar la productividad de la planta. Es necesario agregar materia orgánica, guano, los desechos de los frutales y de las hojas, hacer compost, mejorar algunos sectores. El 90% de los productores que asesoro en Francia aplica 30 a 35 t de guano/ha todos los años. Eso en Chile es muy poco común. Así se facilita la exploración del suelo por la planta y al aumentar el volumen radicular mejora el estado general del avellano. Para un mismo volumen de copa, la mayor cantidad de raíces reduce el estrés y con ello tienes menos problemas en la parte alta, incluidos los de tipo sanitario.

LA OPCIÓN DE LAS NUEVAS VARIEDADES NORTEAMERICANAS

Las nuevas variedades OSU, de la Universidad del Estado de Oregón, han logrado introducirse en Chile, ampliando las alternativas genéticas. Jorge Mohr, gerente y director de Viveros Nefuen Chile (vinculado al Grupo Hijuelas), señala que las primeras plantas llegaron ya en 2007, para su multiplicación. Las plantaciones iniciales se efectuaron en 2010 con la variedad Yamhill, en Osorno. La siguieron los cultivares Jefferson, en 2011, y Tonda Pacifica, en 2015. Actualmente hay 3.000 ha plantadas con variedades OSU, casi en un 80% desde la Región de Biobío al sur, y Nefuen está produciendo material para unas 1.000 ha adicionales al año.

Mohr indica que los resultados con Yamhill en 5 huertos ubicados en Osorno, Gorbea (sin riego), Chillán, Talca y Los Ángeles, muestran rendimientos promedios de 985 kg/ha al 4° año, 2.550 en el año 5, 3.570 en el 6, 3.249 en el 7, y 4.375 en el año 8.

LAS RAZONES DE LA EMPRESA TURCA BALSU PARA PRODUCIR AVELLANAS EN CHILE

Umut Kucuk, gerente general de la empresa productora de avellanas Balsu Agro Chile SpA explica los motivos que los llevaron a instalarse con alrededor de 100 hectáreas en Pelarco, Región del Maule. Resalta las diferencias con Turquía, donde se utilizan sistemas tradicionales de cultivo, sin riego tecnificado ni la fertirrigación o el empleo de camellones. “Estamos aprendiendo la forma moderna”, cuenta. Otra diferencia importante es que en su país la empresa debe relacionarse con muchos predios de pequeño tamaño. Para dar una idea, Kucuk contó que había tratado de comprar un paño de 30 ha en su país y encontró que la propiedad de las unidades que lo conformaban se hallaba repartida entre 400 personas.

Luego de evaluar 16 países en ambos hemisferios, Balsu seleccionó el nuestro como la mejor opción, tomando en cuenta aspectos agrícolas, de clima, economía y política local. Lo aprecian como un mercado en rápido desarrollo, donde las siguientes características les resultaron particularmente atractivas:

– Calendario alternativo de cosecha.

– Prácticas de cultivo sustentables y controlables (trazabilidad).

– Condiciones sanitarias favorables.

– Fuerte cultura de mecanización de la agricultura.

– Bajo riesgo de heladas.

-Eficiencia en la infraestructura industrial de avellanas.

– Posibilidad de exportación a través de acuerdos de libre comercio.

– Actitud amigable con los inversionistas y el ambiente.

– Presencia de generaciones jóvenes en el campo (la edad promedio de los productores de avellanas en Turquía es 65 años).

Balsu es una de las empresas líderes de procesamiento de avellanas en el mundo, la segunda en volumen en Turquía, con capacidad para procesar 70.000 toneladas del producto, y oficinas en EE.UU. (Miami), Alemania (Múnich) y China (Hong Kong). En Chile se dedican solamente a la producción, precisa Umut Kucuk, no tienen contemplado instalarse como poder comprador, al menos por ahora.

*Los contenidos de este artículo corresponden principalmente a presentaciones efectuadas en el Primer Día Nacional del Avellano Europeo, organizado por el grupo Avexa, complementados con informaciones de otras fuentes.