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Enero 2019 | Plagas

Cambio Climático

Efecto del nuevo escenario sobre las plagas y enfermedades

Aparentemente la evolución del clima está siendo muy favorable a un mayor desarrollo de las especies ya presentes en el país que mayor daño causan en los cultivos. Además, puede abrir las puertas a la aclimatación de otros que antes no eran capaces de sobrevivir al frío o la falta de humedad. Así lo ven los entomólogos Renato Ripa y Ernesto Cisternas, y el fitopatólogo Jaime Auger.

Renato Ripa, ingeniero agrónomo, Ph.D., entomólogo BIOCEA.

Los progresivos cambios en la atmósfera de la Tierra causados por la creciente actividad humana, asociados a la dependencia de combustibles fósiles –señala el ingeniero agrónomo Ph.D., entomólogo, Renato Ripa–, están afectando los equilibrios espaciales y ecológicos de complejas relaciones que las plantas y otros organismos han ido creando en su proceso de evolución. El desbalance se genera no solo entre los vegetales y los herbívoros, que en la producción agrícola son las plagas, sino también con sus socios mutualistas, como los hongos que las ayudan a captar nutrientes del suelo, los enemigos naturales que depredan a los herbívoros, y los polinizadores, entre muchos otros.

Las variaciones provocadas por los aumentos de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero, inducen, a grandes rasgos, incrementos de la temperatura, aumento de la frecuencia y severidad de los fenómenos meteorológicos extremos y patrones de precipitación alterados (por ejemplo, disminución de la cubierta de nieve en la cordillera).

Ernesto Cisternas Arancibia, ingeniero agrónomo, Dr. INIA La Cruz.

La preocupación del mundo científico por este fenómeno comenzó en 1980. Hacia fines de esa década había aparecido apenas una decena de trabajos de investigación sobre los efectos del calentamiento global en plantas, insectos y organismos de nivel trófico superior, pero ya en 2012 la cifra de publicaciones acumuladas superaba las 6.500 (Jamieson et al.). De ellas, 300 se referían a insectos plaga y enemigos naturales. Con seguridad hoy la cifra se ha multiplicado al ritmo de una preocupación creciente.

La literatura señala que los principales efectos causados en artrópodos (insectos, arácnidos y otros invertebrados) serán una modificación en su diversidad y abundancia, un cambio en la distribución geográfica de las plagas de insectos, variaciones en la dinámica de sus poblaciones, generación de nuevos biotipos, modificaciones en las interacciones entre herbívoros, cambios en la actividad y abundancia de enemigos naturales, y también la extinción de algunas especies (Sharma, 2014). Algunos autores (Bale et al., 2002; Parmesan y Yohe, 2003) consideran como uno de los impactos más importantes la desorganización de la sincronía fenológica en las interacciones planta-insecto-enemigo natural.

UN AMBIENTE CON TEMPERATURAS FAVORABLES PARA LA MULTIPLICACIÓN DE INSECTOS

Los artrópodos son poiquilotermos o ectotermos, es decir su temperatura corporal depende del ambiente. Un aumento de la temperatura dentro de ciertos rangos acelera la velocidad de desarrollo de los insectos, de manera que en el tiempo que cumplían un ciclo pueden completar una y media o dos generaciones. En consecuencia, la tasa de crecimiento poblacional aumenta por unidad de tiempo y, a su vez, por la aceleración de su metabolismo requieren alimentarse más, lo que agrava el daño. Por otra parte, en muchos casos la mortalidad durante el invierno disminuye debido a las temperaturas más favorables. Esto se aplica no solo a los insectos que atacan en forma directa a las plantas, sino también a los vectores de enfermedades, como áfidos, trips, chanchitos blancos, etc. Lo anterior explica, por ejemplo, la preocupación del Comité de Cítricos por la amenaza de ingreso del Huang Long Bing o “dragón amarillo”, bacteria diseminada por un psílido, que ya está presente en Tucumán, Argentina.

Muchas plagas, como mosquitas blancas en cítricos, pulgones, etc., son afectadas por los meses de frío; si eso cambia, su presencia será más intensa en primavera.

Chinche pintada, Bagrada hilaris.

Botritis.

Oídio.

¿EL CAMBIO CLIMÁTICO ES LA CAUSA DEL INGRESO DE NUEVAS PLAGAS AL PAÍS?

¿Cuánta influencia puede haber tenido el cambio climático en la seguidilla de nuevas especies dañinas para nuestra producción que han ingresado al país en los últimos años, como la polilla Lobesia botrana, la mosca Drosophilla suzukii y la chinche Bagrada hilaris? Responde el ingeniero agrónomo, Dr., especialista en entomología de INIA La Cruz:

–La mayor responsabilidad del movimiento de insectos en el planeta, más que el cambio climático, la tiene el hombre. El masivo intercambio comercial y movimiento de personas en el mundo incrementa las probabilidades de aparición de nuevas plagas y enfermedades en zonas donde antes no estaban. Por otra parte, las superficies de nuevos cultivos repercuten en establecimiento de nuevas especies. Por ejemplo, hace 100 años podrían haber llegado plagas del arándano, pero no habrían encontrado a su hospedero, porque este frutal recién fue introducido por INIA en los años 80.

Sin embargo, las variaciones del clima sí pueden favorecer la evolución de la plaga una vez ingresada, como lo ejemplifica el caso de Bagrada hilaris (chinche pintada).

–Se estima que debería establecerse con facilidad desde la zona central al norte de Chile. Incluso sobrepasaría las fronteras, avanzando hacia Perú y tal vez Ecuador. Hay que recordar que su lugar de origen se encuentra en Asia y el norte de África, donde el rango de temperaturas a las cuales se encuentra adaptado este insecto oscilan entre 16 y 40°C. En las temporadas recientes, eventos de calor de 35 a 40°C se han observado en sectores como Llay-llay, San Felipe y Los Andes, Región de Valparaíso; bajo estas condiciones hemos detectado grandes poblaciones de la chinche.

LO QUE HAY QUE HACER CUANDO SE VE UNA PLAGA POR PRIMERA VEZ

–¿Qué tan amenazador es el escenario para las regiones sureñas?

–Si pensamos en 16°C como lo mínimo que esta plaga necesita, se trata de temperaturas normales en la época estival de las regiones del Maule, Araucanía e incluso la de Los Lagos. Son condiciones adecuadas para la chinche en ausencia de lluvias, porque la humedad no le agrada. Mientras en la zona centro-norte afecta principalmente a brássicas hortícolas, en el sur se asociaría a brássicas forrajeras, malezas y cultivos como el raps, para producción de aceite. En estas últimas el daño no se daría al establecimiento en las plantas pequeñas, pues corresponden a siembras invernales con condiciones de temperatura no aptas para la chinche, pero sí podría haber daños por contaminación con grandes poblaciones del insecto a la cosecha.

–¿Cómo debe actuar un productor cuando ve que en su zona comienza a multiplicarse una plaga que antes no estaba presente, aplica de inmediato para eliminarla o espera a que alcance un nivel de daño económico?

–La primera medida que debería hacer todo agricultor es informar la presencia al SAG, de modo que se apliquen las directrices, las medidas de manejo inicial, y luego comience el monitoreo para ver el comportamiento real de la plaga en estas nuevas zonas. Es lo que estamos en el INIA, hoy día, abordando aspectos biológicos de la chinche desde la Región Metropolitana hacia el norte a través de un proyecto FIA, y evaluando lo que está pasando con este insecto, pues hay enemigos naturales presentes en el país que ya están actuando sobre él. La chinche está siendo depredado por varios insectos benéficos polífagos. Ya hemos encontrado también parasitoides nativos que están produciéndoles su muerte. Además, el SAG autorizó 34 productos para su control [http://www.sag.gob.cl/ambitos-de-accion/bagrada-hilaris-o-chinche-pintada], y existe una lista de los más efectivos de acuerdo a ensayos realizados por INIA [http://www.inia.cl/blog/2018/03/06/el-aporte-de-inia-en-el-combate-a-la-chinche-pintada/]. También estamos estudiando las relaciones parasíticas previas al establecimiento de Drosophila suzukii, detectada en 2017 en el sur y que ha avanzado 1.000 kilómetros, hasta la Región de O’higgins. Hemos encontrado relaciones parasíticas, que nos llevan a pensar en que pronto podemos empezar algunos proyectos y plantear planes experimentales de control biológico del insecto en Chile.

EL DILEMA: ¿SOMOS O NO SOMOS UNA ISLA FITOSANITARIA?

Para el fitopatólogo Jaime Auger, ingeniero agrónomo, Ph.D., académico de la Universidad de Chile, una de las mayores amenazas del cambio climático se relaciona con la ventaja competitiva de ser una “isla fitosanitaria”.

Jaime Auger, fitopatólogo, ingeniero agrónomo, Ph.D., académico de la Universidad de Chile.

–Fue Roberto González quien acuñó este concepto –indica Auger–, asociado a las barreras naturales que nos mantuvieron libres de plagas y enfermedades que afectan gravemente a otros países del mundo. Hoy el progreso del intercambio mundial ha ido haciendo desaparecer esas barreras, al punto que, si no fuera por la acción del Servicio Agrícola y Ganadero en los lugares de entrada al país, nos habríamos equiparado al resto del mundo.

Hasta la fecha hay muchas enfermedades importantes que se encuentran en naciones vecinas, explica, de las cuales nuestro clima nos ha protegido. Por ejemplo, el cancro de los cítricos (Xanthomonas citri subsp. citri), presente en Argentina, ha tenido muchas oportunidades de ingresar a Chile. Sin embargo, las condiciones secas, de primavera especialmente, no le han permitido establecerse. La zona central de Chile ha mantenido libre de ciertas enfermedades bacterianas principalmente por esa razón, aclara, por las condiciones de humedad relativa baja que nosotros tenemos especialmente en primavera y verano. Lamentablemente, esta ha ido aumentando en los últimos años, como en todo el planeta, debido a la mayor evaporación proveniente del calentamiento de las aguas de los océanos.

–Existe otra enfermedad, el tizón violento de las pomáceas o fire blight como la llaman los estadounidenses [Erwinia amylovora], muy perjudicial, por ejemplo, en ciertas zonas de California. Perfectamente pudo haber llegado acá en el abundante material que se ha introducido desde ese Estado norteamericano. Sin embargo en la Facultad se hizo una tesis donde se demostró que no existen las condiciones que necesita para establecerse en el área de pomáceas de la zona central. Ahí hay una muestra clarísima de que, si esas condiciones cambian, el patógeno podría establecerse. Y también las empresas transnacionales productoras de semillas tienen especial preferencia por nuestro país para la multiplicación de semillas de leguminosas, por poner un caso, porque van a estar libres de bacterias como Xanthomonas phaceoli y Pseudomonas phaceoli.

CONSECUENCIAS QUE PODRÍAN SER CATASTRÓFICAS

Si no adquirimos consciencia de lo que ocurre con el cambio climático ni lo analizamos en su relación con la posibilidad de desarrollo de enfermedades, las consecuencias podrían ser catastróficas para algunos cultivos, asevera el fitopatólogo. Incluso puede haber secuelas agravantes para enfermedades que ya son un dolor de cabeza en nuestro territorio:

–Aquí en el laboratorio hemos peleado 30 años contra botritis, y una teoría muy propia mía, debido al hecho de que las condiciones le vayan siendo cada vez más favorables, apunta a un aumento de las probabilidades, por tener una población más abundante, de generar individuos que escapan a la acción de los fungicidas, mutando y generando cepas resistentes.

A juicio de Jaime Auger ya hemos sufrido una demostración de cómo el cambio climático contribuye a la diseminación de una enfermedad:

Pseudomonas syringae patovar actinidae, la PSA en los kiwis, ingresó al país con material de propagación, a un huerto en Linares. A diferencia del cancro bacteriano de los cítricos y del fire blight de las pomáceas, esta bacteria encontró condiciones muy favorables en la Región del Maule, entonces se estableció perfectamente. Nosotros demostramos la historia molecularmente y comprobamos el primer foco. En septiembre del 2013 nos afectó una de las heladas más grandes que se recuerde. En Chimbarongo y en otros sectores se midieron 7°C bajo cero, provocando heridas en los brotes de kiwi en un estado de desarrollo que fue un regalo para la propagación de la bacteria al resto del país.

ORDEN DE RIESGO POR CAMBIO CLIMÁTICO: 1 BACTERIAS, 2 HONGOS, 3 VIRUS

–¿Cuánto influye el cambio climático en la expansión de virus?

–Las enfermedades virales no necesitan de la ayuda del cambio climático, a no ser que el cambio climático influya en la conducta de los vectores. Yo pondría a las bacterias en primer lugar de riesgo provocado por el cambio climático, porque una humedad mayor a la que nosotros tenemos las beneficia. Una bacteria es un organismo muy simple y por lo tanto muy sensible a la deshidratación. La temperatura la favorece, pero con presencia de agua. El grupo que las sigue inmediatamente es el de los hongos, como el mildiú de la vid, por ejemplo, del cual apareció un foco a fines de los años 90 y causó bastante daño. Fue una temporada en que llovió en octubre y noviembre, porque el mildiú necesita temperatura y agua libre, de manera semejante a las bacterias.

Otro aspecto relacionado con el cambio climático tiene que ver con el desplazamiento de las enfermedades en el territorio:

–El oídio de la vid, problema que ocurre principalmente en la zona norte de Chile, se ha ido moviendo paulatinamente hacia el sur, porque las temperaturas han aumentado. El pronóstico de esta enfermedad se basa exclusivamente en temperatura, no en humedad: entre 24 y 30°C es el rango idea para la multiplicación del hongo. Hoy escuché en las noticias que las temperaturas en noviembre de 2018 no habían ocurrido nunca desde que hay registros en el país.

Un ejemplo en cultivos es el de las royas. La roya colorada de la caña (Puccinia graminis) se desarrolla bien a 20-25°C, mientras la roya colorada de la hoja (Puccinia triticina) lo hace con temperaturas más frías y la roya amarilla (Puccinia striiformis) aún más bajas. Por lo tanto, hacia el norte predomina la roya que provoca mayor daño, P. graminis, y hacia el sur P. striiformis. Producto del cambio climático se da una tendencia a aumento del calor hacia el sur, donde se concentra la mayor producción de trigo, que podría comenzar a verse más afectado por la roya de la caña.

–Hay un efecto benéfico en que el centro-sur esté accediendo a cultivos que no sospechábamos, como ciertos frutales. Pero acompañado de otras cosas; por ejemplo, el arándano, además de botritis, tiene un problema de la madera causado por Botryosphaeria, al cual es muy sensible. Seguramente se están dando condiciones de temperatura y humedad, principalmente temperatura, que favorecen a ese género de hongos.

LOS COSTOS DE EXCLUSIÓN SON MÁS BARATOS QUE MITIGAR LOS DAÑOS DESPUÉS

Jaime Auger propone, a modo de conclusiones:

• El cambio climático está estrechamente ligado al riesgo de ingreso de enfermedades al país. Amenazas que han existido siempre, ahora podrían hacerse realidad.

• Hemos aprendido a manejar las enfermedades que ya tenemos, pero debemos ir adaptándonos a las nuevas condiciones de clima para mitigar el daño.

• El riesgo no es solo el costo de mitigar la acción de patógenos, sino también el cierre de posibilidades que tenemos hoy por nuestras ventajas fitosanitarias, y asimismo el requerimiento de más agroquímicos con mayor contaminación y limitaciones de mercado por residuos.

• No podemos evitar el cambio climático, pero sí que ingresen al país los patógenos indeseados. La primera medida de control es la exclusión.

–Te aseguro que los costos de exclusión –plantea el académico– son muchísimo más bajos que una campaña para disminuir los daños de Lobesia, los de la PSA o la mosca de la fruta. Si además de las medidas de cuarentena y de control de ingreso tuviéramos campañas para que la población tomara los cuidados necesarios, o el sector agrícola estuviera consciente de todo esto, sería muchísimo, pero muchísimo más barato. No tiene punto de comparación.