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Septiembre 2018 | Enfermedades

Dinámica invernal de poblaciones de Pseudomonas syringae pv. syringae en yemas de cerezo

Eduardo Donoso ; Jose Manuel Caballero; Jorge Bratti y Consuelo Garcia  Fitnova SPA

Desde el punto de vista del manejo fitosanitario, una de las enfermedades que mayormente inciden en el cultivo del cerezo, es el Cáncer Bacterial, causado por Pseudomonas syringae pv. syringae. Los síntomas pueden aparecer a los pocos meses de la plantación, localizándose en el tronco, desde el cuello hasta el nacimiento de las ramas principales, o bien en las axilas de las mismas (Pinilla et al., 2010). Es una enfermedad muy importante en árboles nuevos, de difícil control, la que en cierta medida ha limitado el desarrollo de esta especie frutal en Chile (Latorre, 2008).

El agente causal P. syringae pv. syringae, corresponde a una bacteria gram negativa, capaz de generar infecciones en almendro, guindo, cerezo, ciruelo, damasco, duraznero, nectarino, perales y arándanos.

La bacteria puede penetrar por los estomas de las hojas, alcanzando las yemas axilares y la ramilla a través del sistema vascular. Siendo esto más importante luego de una helada en primavera, cuando un descenso lento de la temperatura forma cristales en los espacios intercelulares, expulsando el aire y concentrando el contenido celular por deshidratación, sin causar la muerte de los tejidos. Al ascender la temperatura se produce el descongelamiento y por descompresión del material sólido de la célula, las gotas de agua sobre la superficie de la hoja son succionadas hacia los espacios intercelulares, arrastrando con ellas a los microorganismos presentes. Otros sitios de infección son las lenticelas en ramillas, grietas en las escamas de yemas en latencia, los cortes de poda, heridas por golpe de sol y las heridas causadas por insectos (Agrios,  2005).

Figura 1. Dinámica poblacional de Pseudomonas psyringae pv psyringae, durante los periodos invernales de los testigos sin aplicaciones de 2016 y 2017, respecto al umbral de infección (línea roja), lo mismo que bajo los planes de manejo, consistentes en Nacillus pre caída de hojas (x1), cobre en caída de hojas (x3), invernales (x4), Nacillus + Mamull post poda (x1), Cobre en yema hinchada (x1) y Nacillus desde inicio a plena flor (x2).

La bacteria es capaz de generar infecciones y posteriormente muerte localizada de tejido, generando normalmente en los frutales mencionados tizón en yemas y flores, lo que está condicionado principalmente por la presencia del patógeno y las condiciones climáticas favorables, alta humedad ambiental y temperaturas entre  –0.5 °C y -2 °C, con un rango óptimo para el desarrollo de síntomas de 15 °C a 25 °C (Agrios, 2005) y baja luminosidad. Pero cuando se generan condiciones de estrés, la bacteria logra infectar tejidos leñosos, generando la formación de cancros, por lo que pasamos a tener un cáncer con todas las implicaciones de la palabra. Al igual que en humanos, esto no se explica solo por la presencia de la enfermedad, siendo factores predisponentes las condiciones de estrés por heladas, golpe de sol (Pinilla, 2010), exceso de nitrógeno, deficiencias nutricionales (Donoso et al. 2010), presencia de otros patógenos como Cytospora, nematodos, vasculares (Kenelly et al. 2007), los que favorecen la aparición de cáncer, incrementando en algunos caso la severidad de los síntomas. Así, normalmente en Chile, se han observado que plantas afectadas por Plateado (Chondrostereum purpureum) presentan presencia de daños en frutos y hojas.

Es en estos cancros donde la bacteria es capaz de reproducirse, siendo puntos de dispersión intra planta y además se generan las toxinas sirigomicina, las que facilitan la destrucción de los tejidos y disminuyen el vigor de las plantas (Kennelly, Et al. 2007).  Esta toxina, es capaz de moverse en forma sistémica por la planta e inhibir la formación de aminoácidos, esto genera dos efectos, por un lado una disminución en el vigor de la planta y por otro lado una acumulación de amonio en los tejidos, lo que acelera el proceso de degradación de la madera y crecimiento de los cancros y aumenta la tasa de crecimiento de la bacteria.

RECOMENDACIONES PARA CONTROLAR ESTA COMPLEJA ENFERMEDAD

El control de esta enfermedad es complejo, considerando tanto manejos culturales, como son una correcta fertilización nitrogenada, que evite las acumulaciones de amonio en los tejidos, así como protección de las heridas y ejecución de podas en periodos de bajo riesgo, disminución de estrés por riego y una conducción apropiada, que logre un equilibro del crecimiento de la planta, y protección de la madera del quemado por sol.

En cuanto al manejo en base a aplicaciones, se utiliza actualmente una estrategia integrada que considera el uso de productos biológicos, cobres y antibióticos como preventivos y pastas biológicas para la curación de cancros. Estableciendo un control de ciclo completo que permite cubrir todas las fases susceptibles de control de la enfermedad.

Esta estrategia graficada en la figura 1, está basada en la protección de yemas, previo a caída de hojas, con productos biológicos, específicamente Bacillus, con el fin de evitar el ingreso del patógeno a estas, previo al invierno, seguido a esto se protegen las heridas de caída de hojas con productos cúpricos, considerando 2 a 3 aplicaciones, según el tiempo que demoren en caer las hojas. Luego de terminada la caída de hojas se ha planteado la aplicación por calendario en base a los periodos residuales de los cobres, lo que generar niveles de incertidumbre respecto a la pertinencia de estas aplicaciones y sus impactos ambientales, así como las limitaciones impuestas por la certificación orgánica respecto a la cantidad total de cobre aplicable por hectáreas al año.

En poda se considera la aplicación de Bacillus y Trichodermas, para cubrir los cortes de poda y lograr una protección control PSS, Plateados y otros hongos de madera. Estas aplicaciones deberían continuar hasta yema hinchada, que coincide con el incremento de las temperaturas y la activación de las yemas. Posterior a este ultimo cobre se vuelve a los productos biológicos, con una preciosidad de 10 días, hasta cuaja o que se generen condiciones de bajo riego (temperaturas altas y baja humedad). Los antibióticos se posicionarían especialmente contra eventos de lluvia durante la floración. Además, se deben considerar las aplicaciones de fungicidas, para control de Botrytis, Monilia y Alternaria, siendo estos compatibles con los Bacillus.

MODELO POBLACIONAL DE PSEUDOMONAS EN YEMAS

En cuanto a las aplicaciones invernales de cobres, nos planteamos establecer un criterio de aplicación con una base fitopatológica mas contundente, con este fin a partir del año 2016, con el apoyo de Corfo, iniciamos un proyecto de investigación para la generación de un modelo poblacional de Pseudomonas syringae pv syringae (PSS) en yemas de cerezo. Para esto se muestrearon yemas de cerezos semanalmente desde un huerto de Bing sobre Colt de 5 años, ubicado en la Estación Experimental Quillaja, de Fitonova, ubicado a 10 km de Talca. Este muestreo se realizó desde caída de hojas hasta inicio de floración, donde se contabilizó la población de PSS, tanto al exterior de las yemas como al interior de estas, generando correlaciones entre niveles de población y niveles de atizonamiento de yemas, así como a variables climáticas.

En el grafico 1, se muestran los niveles poblacionales para ambos años en escala logarítmica, tanto para plantas testigo (sin aplicaciones), como planas con manejo estándar (Nacillus e hidróxido de cobre).

El primer resultado fue establecer un umbral de población de infección, donde las yemas con poblaciones interiores, mayores a 1×105 unidades formadoras de colonias (UFC), presentaban atizonamiento.

El segundo resultado fue observar que las poblaciones de PSS, se encuentran altas ya previo a la caída de hojas; sobre el umbral (línea amarilla), estando en esta condición hasta después de terminada la caída de hojas.

Pero fue en pleno invierno donde se obtuvieron los resultados más interesantes, así tenemos que el invierno del año 2017, frio y lluvioso (T° Media 7,8 °C y 395 mm de lluvia), mostro poblaciones bajo el umbral hasta la segunda semana de agosto, mientras que el año 2016, cálido y seco (T° media de 16,3 °C y 176 mm de lluvia), mostro dos máximos de poblaciones sobre el umbral en invierno y después del segundo máximo se mantuvieron altas por el resto de la temporada.

Al obtener el modelo climático, esto se explicaría por periodos de temperaturas invernales altas (<15°C) y una humedad relativa constantemente alta y ocurrencia de lluvias, así tenemos que en periodos de calor invernal, seguidos normalmente por lluvias y/o heladas, los niveles de riesgo de ataque con Pseudomonas se incrementan respecto a años fríos, independiente de las lluvias.

Al observar el efecto del programa de control, vemos que la combinación de Bacillus previo a caída de hojas y cobres en caída de hojas, logra mantener las poblaciones bajas durante este periodo, lo mismo que las aplicaciones invernales de cobres o biológicos en poda.

Al aproximarnos al periodo de yema hinchada, se observa que las poblaciones de PSS empiezan a aumentar entre 7 y 15 días previo a este estadio, por lo que seria recomendable ajustar las aplicaciones invernales más hacia la brotación que a pleno invierno. Por su parte las aplicaciones de biológicos desde brotación en adelante, logran mantener las poblaciones bajo el umbral hasta la floración.

Dado lo restringido del muestreo de los primeros años, no es posible aun generar un modelo de predicción, que permita establecer las fechas optimas de aplicaciones, sino solo dar un marco conceptual para racionalizar el uso de estas. Con el fin de lograr un modelo numérico que permita establecer momentos y numero de aplicaciones invernales. Con el apoyo de importantes asesores y propietarios de huertos, desde la sexta hasta novena región, estamos validando el modelo por a lo menos dos temporadas más.

CONTROLAR DESDE ANTES DE CAÍDA DE HOJAS

Las poblaciones de PSS responden fuertemente a temperaturas medias de 15 a 28°C, sumado a humedades ambientales altas, presentándose estas condiciones desde antes de caída de hojas, por lo que es necesario iniciar el proceso de control previo a la caída de hojas.

Durante el invierno, condiciones de altas temperaturas, mayores a 15°C, incrementan las poblaciones de PSS, lo que se vería agravado si son seguidas por heladas o lluvias. Por esto es recomendable que después de un periodo de altas temperaturas invernales, realizar aplicaciones de cobres previo a lluvia o post heladas. Lo que sería especialmente crítico en los periodos previos a yema hinchada.