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Septiembre 2017 | Otros frutales

Oportunidad productiva y comercial

Cultivo y negocio de castañas tipo marrón en Chile

Hay una demanda insatisfecha de castañas en el hemisferio norte, que podría abastecerse desde el país con retornos al productor de US$ 1,23/Kg. Una estimación conservadora apunta a la obtención de 5,5 toneladas por hectárea. Entre las ventajas del castaño destacan su comparativamente bajo nivel de inversión, costos de operación reducidos, bajo requerimiento de mano de obra, mínima presencia de plagas y enfermedades, y un excelente comportamiento en las condiciones edafoclimáticas de la zona sur.

Edmundo Valderrama y Pedro Halçartegaray

UN MERCADO DESABASTECIDO

El mercado mundial de castañas es abastecido hasta hoy única y exclusivamente por el hemisferio norte. La producción del hemisferio sur es pequeña y de baja calidad, de castañas sin variedad, como las que ha producido Chile mayoritariamente para abastecimiento local.

Tal como se da en otros frutos, como las nueces de nogal, los principales consumidores e importadores son a su vez grandes productores. Como se puede ver en la tabla 1, hay dos áreas claras de producción, Europa y Asia

Esta oferta ha bajado en forma considerable en lo últimos cincuenta años debido a dos factores principales: el envejecimiento de la población y el de los huertos, y la muerte de árboles por un hongo de la madera llegado desde China.

Es así como hoy el mercado de la castaña enfrenta una demanda insatisfecha, la que en algunos años ni siquiera logra abastecerse los seis meses de la temporada del hemisferio norte.

Desde siempre y con más fuerza en los últimos años, la demanda de contraestación (la castaña es una fruta fresca como la manzana) es cubierta con dificultad y a precios elevados por los costos de guarda en frío o almacenaje. La situación se ha acentuado debido al crecimiento económico de China, el mayor exportador del mundo, que ha aumentado el consumo interno y disminuido su oferta al exterior.

Producto de estos antecedentes y de las auspiciosas perspectivas en el ámbito agrícola, comenzamos el estudio, multiplicación y luego plantación de 230 ha de castaños de variedades superiores en Chile.

CHILE, UN LUGAR ESPECIAL

En el país hay áreas que tienen un potencial extraordinario para el cultivo. Según la opinión de expertos extranjeros que nos han visitado, algunos de estos lugares pueden estar entre los mejores del mundo por su favorable relación suelo-clima.

El castaño se adapta bien a diferentes climas. No es exigente en cuanto a frío invernal, pero resiste bien las temperaturas invernales extremas por lo que en Europa lo clasifican como un árbol de montaña. Soporta bien las heladas primaverales y florece en diciembre-enero de manera que el riesgo de daño es casi nulo. Requiere eso sí temperaturas altas (sobre 22°C) en el período de primavera tardía para completar la formación de las inflorescencias que producirán la fruta de la temporada. También precisa un período de clima seco durante la floración pues las lluvias prolongadas afectan la polinización. Estas necesidades circunscriben su área de cultivo potencial desde la Región Metropolitana hasta el extremo sur de la Región de Los Lagos. Obviamente, mientras más al sur se plante va aumentando el riesgo de una primavera fría o de un período prolongado de lluvias durante la floración en enero. En la RM se establece bien hasta más de 1.000 m sobre el nivel del mar; al sur los castaños se encuentran frecuentemente hasta los 700 msnm. Los sectores costeros son menos favorables porque las temperaturas máximas disminuyen y la humedad ambiental aumenta, afectando la formación de flores y la polinización.

EL SUELO ES IMPORTANTE

El castaño es exigente en cuanto a suelo: requiere que sean ácidos o neutros, muy bien drenados, profundos y sin napa freática. Esto descarta los suelos arcillosos, húmedos, alcalinos o con mala aireación, lo que genera problemas fisiológicos y sanitarios graves. Los suelos ideales son los trumaos de la precordillera (mejor en lomajes), los franco-arenosos del valle central y los arenosos de la VIII Región.

Se clasifica también como un árbol resistente a la sequía, frente a la cual detiene su crecimiento e incluso bota sus hojas en condiciones graves, pero retoma inmediatamente su crecimiento cuando recibe agua. Los mejores ejemplares de sobre 100 años que se encuentran repartidos por toda la precordillera de la Región del Biobío nunca fueron regados a pesar de los más de tres meses de sequía estival. Por tal motivo en los trumaos profundos de la VIII Región basta un equipo de riego mínimo que permita hacer un aporte hídrico suplementario en caso de déficit en los períodos críticos. Estos son  la floración (diciembre-enero) y el llenado del fruto (marzo-abril). En los suelos que retienen menos humedad, como los arenosos de la VIII Región, se debe contar con un equipo de riego de mayor capacidad. En la Región de la Araucanía solo parece necesario disponer de un carro aljibe para dar 1 o 2 riegos el primer verano después de la plantación.

ALTA DENSIDAD PARA OBTENER PRECOCIDAD

Cuando se deja crecer libremente, el castaño puede alcanzar 25 m de altura y 15 m de diámetro, formando una estructura de grandes ramas madres y por lo común una copa globosa. Un huerto tradicional toma muchos años en completar su crecimiento y llenar el espacio asignado. En la actualidad estamos plantando los castaños en densidades del orden de 286 plantas por hectárea (7×5 m), lo que permite ocupar el espacio rápidamente y aumentar la precocidad de producción. Eso exige formar el árbol con una estructura compuesta de un eje central desde el cual cuelga directamente la madera frutal, es decir sin ramas madres.

Los marrones no son buenos productores de polen; se necesita incluir polinizantes en las plantaciones.

DE FÁCIL MANEJO AGRONÓMICO

El castaño en Chile no tiene plagas que requieran aplicaciones de agroquímicos. Además, posee una capacidad extraordinaria para tomar los nutrientes que necesita cuando se encuentra en suelos neutros o ácidos por lo cual precisa poco o nada de fertilización suplementaria, especialmente en trumaos. Por tal motivo, tanto la inversión inicial como los costos de producción son muy bajos respecto a cualquier otro frutal, y se facilita un cultivo orgánico.

La cosecha puede ser mecanizada por completo. Existen máquinas de todos los tamaños según la superficie plantada.

La castaña es un fruto fresco, con alto contenido de agua, por lo tanto susceptible a la deshidratación y al ataque de hongos. La cosecha debe ser almacenada en frío, al igual que una manzana, hasta el momento de ser consumida en fresco o enviada a proceso industrial.

LAS VARIEDADES TIPO MARRÓN

Las castañas corrientes presentes en Chile tienen dos grandes problemas que las desvalorizan. Generalmente tienen más de un embrión en cada fruto, lo que produce tabiques de piel entre la pulpa, imposibles de eliminar sin romper la castaña. El segundo gran defecto es una piel totalmente adherida a la pulpa, que obliga a pelarla con medios destructivos perjudicando el producto final.

Los llamados marrones son castañas que en su mayoría tienen un solo embrión; por lo tanto el fruto no presenta tabique. Además, la piel interna se desprende con facilidad de la pulpa, lo cual permite obtener un producto de excelente presentación.

Las variedades de marrones disponibles en el país fueron internadas por INIA desde Italia y Francia. Algunas de ellas son: Marrone di Val di Susa, M. di Castell Borello, M. di Chiusa di Pesio, M. di Cittá di Castello, una variedad del grupo de los Marrones di Cuneo sin identificar, Bouche Rouge, y otras utilizadas como polinizantes (además hay polinizantes seleccionados en Chile). Todos los marrones son de calidad sobresaliente y con gran aptitud para la industrialización.

Los huertos existentes son aún muy nuevos para tener datos locales de producción de estas variedades. La información europea y la de los huertos nacionales de castaña corriente indican que el potencial de producción de plantaciones comerciales bien manejadas sobrepasa las 10 t/ha. A pesar de eso, nosotros evaluamos los proyectos con 5,5 t/ha.

LAS CLAVES DEL NEGOCIO

Las castañas en los países consumidores se utilizan de tres formas:

  • Frescas: son compradas en esa condición, después de procesos de calibración y embalaje.
  • Secas: son deshidratadas para luego ser rehidratadas o bien molidas para hacer harina.
  • Procesadas: peladas y luego precocidas o congeladas IQF para su consumo como snack, ingrediente de cocina o materia prima de otros productos.

Es poco probable que Chile pueda llegar a la época de consumo de castañas frescas, ya que la guarda y el viaje resultan complicados. Además se trata de un mercado de vida corta, aunque de precios atractivos al inicio.

Todo el desarrollo se ha basado en que, mientras el volumen sea insuficiente, se exportará en fresco para su posterior proceso de transformación en Europa. En una etapa siguiente se establecerá en Chile el proceso de pelado, cocido o congelado IQF y secado una vez alcanzada la masa crítica que justifique las inversiones.

Para esto hemos plantamos 230 ha y se han vendido plantas para una superficie adicional de 600 ha. Existe un joint venture con empresas francesas y españolas con el fin de constituir un poder comprador de castañas frescas y luego establecer el proceso de transformación para la exportación del producto industrializado.

Los retornos a productor en la situación inicial de exportación en fresco para ser procesado en destino se estiman en US$1,23/kg, considerando los valores detallados en la tabla 2.

Dadas las bajas necesidades de riego y ausencia de plagas, el costo de inversión y operación del castaño es bajo, como se aprecia en las tablas 3 y 4.

La tasa interna de retorno (TIR) de un proyecto de estas características, suponiendo la posesión inicial de la tierra, es de 25,81%, con un valor de valor presente neto al 12% de $367 millones. Para un proyecto que considere la compra inicial del predio y su venta al final del proceso, la TIR se sitúa entre un 18 y un 20%.