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Agosto 2019 | Plagas

Contribución al conocimiento y conservación de los sírfidos de Chile

Aliados en el control de plagas agrícolas

  Claudio Salas, Ing. Agr. Dr. claudio.salas@inia.cl – Manuel Portilla, Téc. Agr. – INIA INTIHUASI

INTRODUCCIÓN

El constante crecimiento poblacional previsto para las próximas décadas establece la obligación de contar con suficientes alimentos para satisfacer las necesidades propias de la población mundial. Para dar respuesta a esto, se requiere de una agricultura eficiente que logre obtener altos rendimientos por superficie productiva, pero también que considere aspectos ambientales ya que, en la actualidad, los consumidores demandan de modo creciente, alimentos generados a través de procesos sustentables.

Figura 1. Detalle de huevo de sírfido.

Figura 2. Vista dorsal de larvas de sírfidos de distintas coloraciones.

Figura 3. Pupas de sírfidos.

Figura 4. Vista dorsal de sírfido adulto, Allograpta exotica.

Dentro de las herramientas prioritarias de la agricultura sustentable, destaca la implementación de control biológico, entendiéndose como tal, el fenómeno natural en el cual existe una regulación de plagas a través de otros organismos denominados enemigos naturales. En todo agroecosistema de forma natural existe un equilibrio entre plagas y sus enemigos naturales a través del parasitismo y depredación. A este tipo de control biológico se le denomina control biológico natural. Lamentablemente, el uso indiscriminado de insecticidas sintéticos y el desconocimiento por parte de agricultores y técnicos en el reconocimiento y preservación de estos agentes de control natural, resultan en la simplificación de los agroecosistemas provocando reducciones en sus poblaciones y por consecuencia, favoreciendo incrementos en las poblaciones de organismos plagas.

Entre los agentes de control biológico natural más importantes de los agroecosistemas chilenos, se encuentran los sírfidos (Diptera: Syrphidae), por su acción como depredadores de plagas, especialmente pulgones. De ahí que resulta trascendente dar a conocer información de este grupo de insectos y de algunas de las especies más comúnmente encontradas en Chile, considerando el papel que juegan en los programas de manejo integrado de plagas. Asimismo, es fundamental conocer estrategias orientadas a la conservación, incremento poblacional y del desempeño de estos y otros agentes de control natural a través del manejo o modificación del ambiente, estrategia conocida como Control Biológico Conservativo.

El presente artículo expone antecedentes importantes para reconocer y preservar estos importantes agentes de control biológico, de forma tal de favorecer su establecimiento y multiplicación con miras a una agricultura sustentable.

SÍRFIDOS, MOSCAS BENÉFICAS

Los sírfidos son conocidos por ser asiduos visitantes de flores en jardines y por su llamativo y excepcional dominio del vuelo que les permite permanecer en un punto fijo e incluso volar hacia atrás. Pero pocos saben que las larvas de algunas especies juegan un papel significativo en el control de poblaciones de insectos plagas como pulgones, trips y chanchitos blancos.

A nivel mundial la familia Syrphidae posee 6.000 especies agrupadas en 180 géneros y tres subfamilias: Syrphinae, Eristalinae y Microdontinae. De éstas la subfamilia Syrphinae concentra las especies depredadoras de plagas las cuales son tratadas en el presente artículo.

Para Chile se citan 120 especies de sírfidos agrupadas en 36 géneros distribuidos a lo largo de todo el territorio nacional. Sin embargo, la falta de especialistas en el grupo hace suponer que existe un número de especies aún sin identificar. Aquellas pertenecientes a la subfamilia Syrphinae son citadas como depredadoras de pulgones, mosquitas blancas, chanchitos blancos y trips, todos insectos de importancia económica en cultivos agrícolas que  causan  daño  directo  durante el proceso de alimentación, o bien en forma indirecta inoculando toxinas que producen debilitamiento de las plantas y en muchos casos transmitiendo virus fitopatógenos.

Además de tener importancia como controladores de plagas, estos insectos tienen gran importancia al actuar como agentes polinizadores en ecosistemas naturales y agrícolas. De ahí que también se les conoce como moscas florícolas.

IDENTIFICANDO LOS SÍRFIDOS DEPREDADORES DE PLAGAS

Los huevos de los sírfidos son de color blanco (Figura 1) con un reticulado característico en toda la superficie coriónica o cubierta del huevo. Son de forma oval con dimensiones aproximadas de 1 mm de longitud y 0,25 mm de ancho. Las hembras de las especies que se alimentan de pulgones o áfidos (afidófagas) depositan los huevos cerca de las colonias de sus presas existiendo una correlación entre el número de huevos depositados y el número de pulgones presentes.

Las larvas (Figura 2) varían de color según la especie, desde verde a crema. Son de tipo vermiforme, no poseen una cabeza bien definida siendo sólo visible el aparato bucal retráctil que utilizan para capturar sus presas y alimentarse de ellas. En el extremo opuesto presentan un par de espiráculos, estructuras utilizadas para su respiración. Las larvas pasan por tres estadios larvarios, aumentando de tamaño en cada uno de ellos. En su último estadio larval pueden alcanzar una longitud aproximada de 9 mm.

Una vez que las larvas han alcanzado su máximo desarrollo, dejan de alimentarse y se fijan en alguna superficie protegida para formar el pupario (Figura 3). Las pupas son de tipo coartada, con una longitud aproximada de 5 mm.  Su color es variable dependiendo de la especie siendo los colores más comunes crema y verde.

Finalmente, después de transcurridos algunos días, en función de las condiciones ambientales, emergen desde el pupario los adultos (Figura 4), individuos de tamaño medio que pueden oscilar entre 6 y 7 mm. Un carácter distintivo de los sírfidos es el mimetismo con abejas dado por las franjas en la parte superior del abdomen conocidas también como máculas y que permiten además, diferenciar algunas especies.

A continuación (Figura 5), se expone una clave pictórica para el reconocimiento de algunas especies de sírfidos presentes en Chile, de acuerdo con los patrones de las máculas.

Figura 5. Clave pictórica para la identificación en campo de sírfidos presentes en Chile.

Figura 6. Larvas de sírfidos alimentándose del pulgón de la lechuga Nasonovia ribisnigri (izquierda) y pulgón de las crucíferas Brevicoryne brassicae (derecha).

Figura 7. Vista dorsal (habitus) adulto de Allograpta pulchra.

SÍRFIDOS DEPREDADORES DE PULGONES

Una característica que hace de los sírfidos eficientes agentes de control de pulgones radica en que las hembras adultas tienen la capacidad de detectar colonias de pulgones y depositar sus huevos muy cerca de ellos, asegurando con esto el alimento para su descendencia. Esta capacidad favorece una rápida reducción de las poblaciones emergentes de pulgones u otras plagas.

Las larvas capturan a sus presas con ayuda de sus poderosas mandíbulas, desprendiéndolas con fuerza de la superficie de los cultivos. Si las presas son pequeñas pueden engullirlas completamente para luego expulsar solo su exoesqueleto. Si las presas son de mayor tamaño, las larvas perforan con su aparato bucal su exoesqueleto para succionar rápidamente sus fluidos internos.

Otra característica importante de estos insectos y que los hace importantes agentes de control biológico, es su gran voracidad. Así, por ejemplo, las especies que se alimentan de pulgones son capaces de consumir varios cientos e incluso miles de pulgones durante su corto periodo de desarrollo larvario (10 a 12 días).

Las larvas se comportan como depredadores polífagos pudiendo alimentarse de diferentes especies de pulgones. Así por ejemplo, se cita como presas de Allograpta pulchra (Figura 7), una de las especies de sírfidos más frecuentes de los agroecosistemas chilenos, veintiséis especies de pulgones (Prado, 1991), a saber: Acyrtosiphon kondoi Shin.; A. pisum (Harris); Aphis craccivora Koch; A. fabae Scop.; A. gossypii Glover; A. spiraecola Patch.; Aulacorthum solani (Kalt.); Brachycaudus helichrysi (Kalt.); B. persicae (Pass.); B. tragopogonis (Kalt.); Brevicoryne brassicae (L.); Capitophorus eleagni Del Guercio; Cavariella aegopodii (Seo.); Chaetosiphon fragaefolii (Cock.); Macrosiphum euphorbiae (Thomas); M. rosae (L.); Metopolophium dirhodum (Walk.); Myzus ornatus Laing; M. persicae (Sulzer); Rhopalosiphum maidis (Fitch); R. padi (L.); Schizaphis graminum (Rond.); Sitobion avenae (F.); Toxoptera aurantii (Boy. de Fons.); Tuberolachnus salignus (Gmelin).

CONTROL BIOLÓGICO CONSERVATIVO PARA FAVORECER POBLACIONES DE SÍRFIDOS

En estado adulto, los sírfidos no se alimentan de pulgones u otras presas, sino que requieren de recursos florales para la obtención de carbohidratos, proteínas, minerales, esteroides y aminoácidos los cuales  obtienen a partir del néctar y polen. Estos elementos nutricionales resultan indispensables para el crecimiento, el metabolismo básico y la reproducción. Si el cultivo no proporciona estos elementos, los sírfidos emigran del cultivo en busca de fuentes de néctar y polen de las cuales alimentarse, reduciendo el control de las especies plagas. Por el contrario, agroecosistemas que proveen néctar, polen o presas alternativas, retendrán mayores poblaciones de sírfidos, mejor nutridos y más fecundos. Por lo tanto, la diversidad de especies vegetales en las comunidades naturales aumenta estos requisitos y prolonga su disponibilidad. Lo anterior se puede lograr a través del Control Biológico Conservativo (CBC), estrategia orientada a incrementar la sobrevivencia y el desempeño de los enemigos naturales.

Dentro de la estrategia de CBC, el manejo del hábitat agrícola contribuye al buen desempeño de los enemigos naturales, a través de la incorporación de flora auxiliar funcional o plantas insectario, plantas con flores que atraen y mantienen con sus recursos de néctar y polen una población de enemigos naturales. En estas plantas, los sírfidos no sólo encuentran fuentes nutricionales, sino que además les ofrecen refugio frente a condiciones climatológicas adversas y/o frente a depredadores. También les proveen presas alternativas, especialmente cuando éstas escasean en los campos de cultivo.

Una de las condiciones indispensables a la hora de poner en práctica la incorporación de cultivos insectarios, es que estén compuestos por especies vegetales que florezcan secuencialmente a lo largo de todo el año. Con esto se persigue que haya continuidad en los recursos alimenticios, manteniendo cerca de los cultivos a los sírfidos. Es importante también, seleccionar plantas que florezcan durante el invierno, cuando hay escasez de plantas en flor en los campos de cultivo. Buenos ejemplos de cultivos insectarios se exponen en la figura 8 (pag.82).

Figura 8. Cultivos insectarios para la atracción y conservación de sírfidos en la producción comercial de lechugas. Pan de Azúcar, Región de Coquimbo, Chile. A) Consorcio cilantro (Coriandrum sativum) y lechuga, B) sírfido adulto alimentándose de polen y néctar de flor de cilantro, C) Consorcio yuyo (Brassica campestris) y lechuga, D) sírfido adulto alimentándose de polen y néctar de flor de yuyo, E) consorcio aliso (Lobularia maritima) y lechuga, F) sírfido adulto alimentándose de polen y néctar de flor de aliso.

Figura 9. Efecto de plaguicidas sobre población de Allograpta pulchra en cultivo de lechuga, Pan de Azúcar, Región de Coquimbo.

USO DE PLAGUICIDAS Y PREVALENCIA DE SÍRFIDOS

Finalmente, una práctica importante para preservar las poblaciones de sírfidos en los agroecosistemas, es la utilización racional de plaguicidas. Muchas veces se promueve el uso de plaguicidas “selectivos”, sin embargo, los estudios orientados a determinar el efecto de los plaguicidas sobre los enemigos naturales son totalmente insuficientes.

De acuerdo con la Base de Datos de Efectos Secundarios de Pesticidas realizada por la Organización Internacional de Control Biológico (IOBC), los ingredientes activos: acefato, azinphos metyl, carbaryl, clorpirifos, cipermetrina, deltrametrina, diazinon, dimetoato y oxamyl, resultan perjudiciales para Syrphus vitripennis, especie europea de sírfido afidófago. Si bien esta especie no está en Chile, estos antecedentes entregados deben  ser considerados al momento de confeccionar los programas fitosanitarios.

Actualmente en la pequeña agricultura local, se promueve el uso de biopreparados como extractos, infusiones, purines entre otros, por su bajo costo y fácil manipulación, sin embargo, estos plaguicidas también pueden resultar perjudiciales para sírfidos y otros enemigos naturales, por tanto, su uso debe ser realizado de acuerdo con recomendaciones técnicas que consideren no solo su efecto sobre plagas, sino que también sobre enemigos naturales.

En evaluaciones de campo realizadas en el cordón hortícola de Pan de Azúcar en la Región de Coquimbo, se evaluó el efecto de un insecticida botánico a base de extractos de Paico (Chenopodium ambrosoides) sobre estadios larvales de Allograpta pulchra en un cultivo comercial de lechuga. En la experiencia se evaluó tres dosis del insecticida botánico las que fueron contrastadas con un tratamiento estándar en base a los ingredientes activos Tiametoxam y Lambdacihalotina, por ser ampliamente utilizados en la producción de lechugas, y con un tratamiento control sin aplicación.

Los resultados de la experiencia demostraron que aun cuando se trata de un insecticida botánico, el producto tiene efecto negativo sobre larvas de A. pulchra situación que se intensifica en la medida que se incrementa las dosis utilizadas del producto (Figura 9). Así, la mayor dosis evaluada resultó tan perjudicial para las larvas de A. pulchra como el insecticida en base a los ingredientes activos Tiametoxam y Lambdacihalotina.

CONSIDERACIONES FINALES

La agricultura chilena, debe adaptarse a los nuevos escenarios que demandan de modo creciente alimentos generados a través de procesos productivos ambientalmente sustentables. Estas nuevas exigencias están generando importantes cambios en la producción agrícola pues, son totalmente contrarias a la agricultura tradicional que implica la simplificación de la biodiversidad a través de los monocultivos, generando agroecosistemas que requieren de la constante intervención humana.

Dentro de las herramientas prioritarias para desarrollar una agricultura sustentable, destaca el control biológico natural, pues se basa en el accionar de parasitoides y depredadores presentes en los campos, como es el caso de los sírfidos, los cuales logran reducir las poblaciones de pulgones sin generar un impacto ambiental negativo. Sin embargo, para que el control natural ejerza efectivamente su acción, requiere de agricultores y técnicos preparados en el reconocimiento de los agentes benéficos y en la aplicación de estrategias orientadas a la modificación del ambiente para preservar e incrementar sus poblaciones.