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Abril 2018 | Nogales

Aumento de rendimientos

Cómo llegar a las 200 mil toneladas de nueces

El ingeniero agrónomo Fernando Cabrera, gerente agrícola de la empresa Huertos del Valle, realiza un exhaustivo análisis de la industria chilena de la nuez y muestra que la productividad general está muy por debajo de los 6.000 kilos por hectárea. Es así que el desafío de la industria de producir 200 mil toneladas al año 2025, requerirá todavía de mucho trabajo.

Jorge Velasco Cruz

Fernando Cabrera, ingeniero agrónomo, gerente agrícola de la empresa Huertos del Valle.

El apetito de la industria chilena de la nuez está abierto y quiere ir por más. Con una producción anual de 100.000 toneladas, la nuez se ha consolidado como el rubro frutícola con mayor desarrollo en los últimos diez años en Chile. Su superficie de 37.826 hectáreas plantadas solo es superada por la de uva de mesa, con 48.202 hectáreas, y es más alta que las de otros cultivos más tradicionales como palta (30.078), manzana roja (29.052) y cereza (25.109 hectáreas).

“Estamos frente a un gran negocio que ha ido en rápida evolución. Hace cinco años la producción llegaba a 40.000 toneladas. La industria se fue desarrollando y hemos sido parte del rubro con mayor crecimiento en los últimos diez años en nuestro país”, dice Fernando Cabrera, ingeniero agrónomo y gerente agrícola de la empresa Huertos del Valle. Se trata de un boom que se ha manifestado en un crecimiento acelerado. Las 6.910 hectáreas de nueces que había en nuestro país el año 2000 pasaron en solo cinco años a 16.424, un número que a su vez se duplicó en la siguiente década, a un ritmo sobre 3.000 hectáreas plantadas al año, con un promedio de crecimiento del 15% anual.

En este contexto, la región del país con mayor protagonismo en el cultivo es la Metropolitana (14.120 hectáreas y el 37% de la superficie), seguida de las regiones de Valparaíso (6.786 hectáreas), O’Higgins (5.527), Coquimbo (5.024) y del Maule (4.367). Con 1.745 hectáreas, la Región del Biobío está comenzando a jugar un rol relevante, mientras que otras como la Araucanía y la de Atacama representan porcentajes marginales. “La Región de Coquimbo es la única que en los últimos cinco años presenta un descenso en superficie, lo que se debe a problemas de sequía, pero todas las otras regiones mostraron un gran crecimiento. Las regiones del Maule y del Biobío, en el último lustro, pasaron de tener entre 500 y 600 hectáreas en conjunto, a prácticamente 6.000 hectáreas. Es una zona nueva, con grandes desafíos para la industria y que está implicando un gran desarrollo para este frutal en el país”, comenta Cabrera.

Pero todos quieren continuar incrementando los rendimientos. Sobre la base de las hectáreas plantadas actualmente y las tasas de crecimiento que se han dado en los últimos años, Chile podría sobrepasar –en teoría- los 200 millones de kilos de producción entre los años 2023 y 2025. Sin embargo, para Cabrera, no todo parece ser tan sencillo y, ante esta perspectiva, el gerente agrícola de la empresa Huertos del Valle levanta una señal de alerta. “Necesitamos poner un freno y hacer un análisis productivo. Muchas de las hectáreas de nogales que hoy cultivamos, son a las que les vamos a exigir rendimiento para llegar a la meta. Pero algunas de ellas presentan amenazas desde el punto de vista técnico, estas tienen que ver con la calidad, y desde la perspectiva productiva, limitantes que se relacionan con los kilos”, señala.

Gráfico 1. Superficie por Región.

ESTRUCTURA VARIETAL Y SISTEMAS DE RIEGO

La producción chilena de nueces se puede dividir en tres grandes zonas. La zona norte, que comprende las regiones de Coquimbo y Valparaíso: con 11.815 hectáreas plantadas, tiene el 31% de la superficie de nogales del país. La zona centro, que contempla las regiones Metropolitana y de O’Higgins, con 19.647 hectáreas y el 52% de la superficie. La zona sur, que aparece integrada por las regiones del Maule, del Biobío y de la Araucanía, con 6.364 hectáreas y el 17% del terreno plantado.

A su vez, desde la perspectiva de las variedades, 27.235 hectáreas en todo el país corresponden a Chandler (72%), 9.078 a Serr (24%) y el 4% restante (1.513 ha) a otras variedades. “Somos bastante monovarietales. Este porcentaje de Serr corresponde a huertos plantados previo al año 2000 y hasta el 2003, pero gran parte de lo plantado en los últimos años es Chandler, con algunas otras variedades como Tulare u Howard. Esta es la base varietal con la que vamos a salir a buscar los 200 millones de kilos”, apunta Fernando Cabrera.

Para profundizar en esta información, la Chilean Walnut Commission y Chilenut realizaron una encuesta, la que les permitió conocer más en detalle y más allá de las cifras oficiales, las superficies y variedades por zona, sistemas de riego utilizados, densidades de plantación, rendimientos y capacidades de despelonado y secado. A través de las exportadoras, el instrumento logró ubicar y examinar 19.747 hectáreas, equivalentes al 52% de la superficie plantada en Chile.

Esta correspondió a una muestra de 16.349 hectáreas de Chandler (83% de los encuestados y 60% de todo el país), 2.879 de Serr (15% de los entrevistados y 32% del país) y 430 (2% y 28%, respectivamente) de otras variedades. Fueron, a su vez, 3.007 hectáreas de la zona norte (15% de la muestra), 11.811 del centro (60%) y 4.930 del sur (25% de la encuesta).

Los resultados en relación al riego muestran que, de las 19.747 hectáreas catastradas, el 75% de las nueces se riegan por goteo, el 22% por aspersión y el 3% por tendido. En Chandler, el 77% se riega por goteo, el 21% por aspersión y el 2% por tendido, mientras que en Serr estas cifras llegan al 64%, 26% y 10%, respectivamente. En la Región Metropolitana, el riego por tendido todavía ocupa un rol de cierta importancia, especialmente en Serr.

¿Por qué utilizar goteo o aspersión? “Hay aspectos tecnológicos de eficiencia entre un sistema y otro, dependiendo de algunas zonas. En huertos grandes –explica Cabrera-, con cultivos mecanizados, los riegos por goteo en épocas de cosecha, cuando uno quiere hacer programas de fertilización de postcosecha y necesita regar sobre todo a fines de marzo y abril, el riego por goteo es mucho más cómodo, porque las nueces que han caído no quedan mojadas, como sí ocurre con el riego por aspersión. También en verano, el riego por aspersión pierde eficiencia por aspectos de temperatura y viento. Eso explica por qué el riego por goteo marca una presencia mayor en la plantación de nogales”.

TABLA 1. Análisis productivo.

TABLA 2. Superficie total encuesta.

TABLA 3. Densidad de Plantación Chandler.

DENSIDADES DE PLANTACIÓN Y PRODUCTIVIDAD

Sobre densidades de plantación, señala el experto, “la industria frutícola va camino a la alta densidad y a cultivos súper intensivos”. En este capítulo, la encuesta muestra que en nogales Chandler el marco de plantación más usado es de 7×5, con entre 208 y 286 plantas por hectárea, el que corresponde al 84% de la superficie estudiada. El 6% corresponde a baja densidad (8×6, bajo 208 plantas), el 5% a alta densidad (7×4, 286 a 400 plantas por hectárea) y otro 5% a intensivo (6×4, sobre 400 plantas).

En Serr, en tanto, el marco tradicional de plantación (8×7, de 167 a 208 plantas por hectárea) ocupa el 70% de la superficie, mientras que el 23% está en baja densidad (10×6, menos de 167 plantas), el 5% corresponde a alta densidad (8×6, entre 208 y 286 plantas) y el intensivo (sobre 286 árboles) corresponde solo a 57 hectáreas.

“Sobre esta base llegamos al punto crucial para ver la foto real de los kilos que estamos produciendo y cómo estos se generan”, afirma Fernando Cabrera. ¿Siete mil kilos por hectárea? ¿Seis mil? No. La realidad muestra que es mucho menos.

En Chandler, de las 14.633 hectáreas de nogales que abarcó la encuesta, se dejaron fuera 1.806 en formación (plantadas 2015-2017) y se incluyeron 3.749 de huertos adultos (plantados en 2009 o antes) y 10.884 en desarrollo (plantados entre 2010 y 2014). Mientras los adultos obtienen producciones de 5.211 kilos por hectárea, los que están en desarrollo logran 2.521, lo que da un promedio de 3.211 kilos por hectárea. La mejor performance la tiene la zona centro, con 3.478 kg/ha, y la peor la muestra el sur, con 2.751 kg/ha, mientras que la norte llega a 2.860 kg/ha. “Ninguna de las zonas, con huertos adultos en plena producción, llega a 6.000 kilos por hectárea. ¿Por qué? Ése es el análisis que hay que hacer”, comenta Cabrera.

En Serr, a su vez, el 96% de los huertos fueron plantados en 2009 o antes, con un rendimiento promedio que llega a 3.625 kg/ha. En este caso la zona más productiva es la norte, con 3.769 kg/ha, seguida de la zona centro (3.522 kg/ha) y la sur (2.420 kg/ha). “Son menos árboles por hectárea, huertos antiguos, árboles que sufren en las primaveras complicadas. Debemos aplicar reguladores de crecimiento para poder afirmar producciones. Son, ene general, huertos más vulnerables”, dice el ingeniero agrónomo.

Al hacer la extrapolación del estudio al total de la producción nacional, dejando afuera de las 37.826 hectáreas plantadas aquellas que están en formación, se llega a una superficie productiva en Chandler de 21.235 y en Serr de 9.078 hectáreas, equivalentes a un total país de 30.313 hectáreas productivas. Al multiplicar la superficie de Chandler por una producción promedio de 3.210 kg/ha y la de Serr por 3.625 kg/ha, se llega a producciones totales de 68.172.955 y 32.907.411 kilos, respectivamente, lo que equivale a una cifra anual de 101.080.367 kilos en todo el país.

“Ahí están los 100 millones de kilos que producimos. Esta es la foto y la ecuación de cómo llegamos a esta cifra. La pregunta, entonces, es cómo vamos a llegar a los 200 millones de kilos. ¿Debemos seguir plantando a las tasas en que lo venimos haciendo o le exigimos más a los huertos que ya tenemos plantados?”, plantea Fernando Cabrera.

TABLA 4. Densidad de Plantación Serr.

TABLA 5. Análisis rendimientos.

CÓMO LLEGAMOS A LAS 200 MIL TONELADAS

El promedio anual de producción -3.226 kg/ha, aproximadamente, entre Serr y Chandler- equivale, en realidad, al quinto año de una planta, pensando en huertos de 7×5 y en rendimientos de 6.500 kg/ha al octavo año. Sin embargo, para llegar a los 200 millones de kilos, los huertos adultos debieran acercarse más a los 6.000 kilos por hectárea, alejándose de las cifras actuales.

En California, la principal zona productora de nueces, el año 2000 se cosechaban 200 mil toneladas en 80.000 hectáreas, lo que daba un promedio de 2.500 kg/ha. Para 2010 el rendimiento había aumentado a 5.000 kg/ha (500 mil toneladas en 100 mil hectáreas) en huertos plenamente productivos y en desarrollo, cifra que disminuyó a 4.779 kg/ha en 2017, en una temporada en la cual diversos factores climáticos –como lluvias en primavera- afectaron su producción.

“Al igual que nosotros, en California sufren de sequía, problemas de lluvia y de temperaturas frías. Por lo tanto, hay huertos allá que no están llegando al potencial productivo. Incluso, el incremento de hectáreas fue tal, que hay plantaciones que se hicieron en suelos más marginales. Sin embargo, hay huertos cultivados sobre portainjertos clonales que muestran excelentes desarrollos. Entonces, hay un balance entre los huertos que logran calidad y rendimiento y aquellos que no, lo que tiene a California en aproximadamente 5.000 kilos por hectárea. Y eso se da porque los huertos que sí están dando, lo están haciendo a tal nivel, que permiten subvencionar a los de peores rendimientos”, explica el ejecutivo de Huertos del Valle.

En este contexto, ¿qué camino puede seguir la nuez chilena? ¿Se puede llegar a una producción de 200 mil toneladas entregando fruta con la misma calidad de 100 mil toneladas? “Debemos separar claramente los roles entre los participantes de la industria. Las exportadoras deben hacer el trabajo comercial, buscando los mejores retornos, independiente del destino, enfocados en que con calidad se aporta a la imagen de Chile: las nueces, cuando se venden a un cierto mercado, son de Chile y es ese prestigio el que hay que cuidar. A su vez, los productores deben centrarse en trabajar la calidad y la productividad. A ellos se suman los asesores y las universidades, especialmente en la necesaria investigación, el Gobierno con instrumentos de apoyo y los proveedores con tecnología en maquinaria e insumos”, detalla Fernando Cabrera. 

Sin embargo, una encuesta realizada a 25 productores y cinco asesores señala que sus inquietudes para los próximos cinco años no están enfocadas, principalmente, en producir con calidad. El 60% de los productores respondió que su principal preocupación es el precio, mientras que el 20% apuntó a la calidad y el otro 20% a la productividad. En tanto, el 75% de los asesores se enfocó en la productividad y el 25% en la calidad. “Estamos en un negocio que tiene que ser rentable, pero la preocupación debe estar principalmente en la productividad y en la calidad. El precio va a ser resultado de cómo se trabaja el huerto: mientras más kilos por hectárea se logre cosechar y mientras se puedan levantar aquellos huertos más complicados, que bajan el promedio de producción, los retornos van a ser mejores”, resume el ingeniero agrónomo y especialista en nueces.

Para llegar el año 2025 a una producción de 205.000 toneladas falta un largo camino por recorrer. De acuerdo a Fernando Cabrera, al realizar una estimación de las hectáreas productivas a 2018 –que involucran tasas de crecimiento y hectáreas plantadas- a 2022 se llegaría a 48.000 ha. Eso nos obligaría a obtener una productividad promedio de 4.271 kilos por hectárea, un 10% menos de lo que logran los productores de California en la actualidad. “Claramente debemos subir los rendimientos y tenemos una tarea por delante”, finaliza el gerente agrícola de Huertos del Valle.