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Noviembre 2019 | Internacional

Se multiplican los ensayos en diferentes zonas productoras

Cerezos, el ‘secreto’ mejor guardado de la agricultura peruana

En el norte y sur, desde hace unas campañas que se realizan ensayos con cerezos en Perú. Empresas con sede en Ica, Nasca, Trujillo, Olmos e incluso Piura han plantado huertos desde 0.5 hasta las 5 hectáreas, donde realizan pruebas con diferentes variedades. Sin embargo, hasta ahora, no se han generado constataciones suficientes para su desarrollo comercial. Hay gran expectativa en el posible ingreso de nuevas variedades que, con bajos requerimientos de horas frío, debieran comportarse mejor en Perú.

«He comido cereza hecha en Perú”, asegura el asesor Fabrizzio Vercellino, quien viene colaborando con su conocimiento en cereza chilena en campos de Nasca e Ica. Con esta información quiere dar fe que se están dando los pasos adecuados en la instalación del cultivo en el país, aunque aún no hay resultados definitivos. Claro que no todos son tan optimistas, pues a la par, muchos campos no han prosperado con sus investigaciones y han decidido eliminar sus ensayos.

Pese a las malas experiencias, no hay un abandono total y el negocio del cerezo sigue generando una tremenda expectativa por el grado de rentabilidad que significará si se produce en las dos ventanas comerciales donde no hay abastecimiento de cerezas en el planeta: febrero-marzo y septiembre-octubre. Los productores chilenos, que concentran su fruta desde el mes de noviembre (los más tempranos) hasta la primera semana de febrero (los más tardíos), consiguen rentabilidades entre US$20,000 y US$30,000/ha.

PENDIENTES DE LOS PROTOCOLOS SANITARIOS

Con rentabilidades de ese tipo, no son pocos los que quieren ingresar al negocio. Actualmente en Perú, quienes están experimentando con el cultivo, como aquellos que aún no, están pendientes del restablecimiento de protocolos sanitarios que permitan la importación de nuevo material genético. Si bien hasta ahora las variedades (casi todas americanas) habían llegado al país a través de Chile, se espera acceder a las nuevas variedades obtenidas por programas de mejoramiento genético que tienen base en EE UU. Muchas de ellas serían del interés para los productores peruanos, ya que se trata de variedades con bajos requerimientos de horas frío.

En Perú se han instalado en los últimos tres años variedades como Santina, Lapins y Brooks, pero todas ellas requieren por encima de 300 horas frío. En muchos de los ensayos que se han realizado en Perú, el árbol desarrollaba una excelente vegetación, en especial, las dos primerasvariedades, pero ninguna de ellas dio mucha o nada de fruta, comenta Henri Huamán, gerente general del vivero Agronegocios Génesis. Esta sería una de las principales razones por las que aún no se logra una instalación exitosa y la domesticación del cultivo en tierras peruanas.Sin embargo, esto no ha sido impedimento para que un buen número de agroexportadoras estén realizando ensayos en diferentes partes del país, con el objetivo de comprobar la adaptabilidad del cerezo.

ENSAYOS EN EL NORTE Y SUR Y POSIBILIDADES EN LA SIERRA

Incluso, algunos se aventuraron a su instalación en la norteña Piura. El mayor problema en la zona ha sido la humedad que ha activado problemas sanitarios con gran agresividad, como el Agrobacterium. Esta es, por ejemplo, una de las razones por las que la empresa agrícola Fegurri ha preferido eliminar sus ensayos, según cuenta su  gerente general. Alejandro Carvajal, mientras están a la espera de la nueva genética.

No se tiene claro qué superficie se ha instalado en el país, pero lo cierto es que hay ensayos entre las 0,5 y 5 hectáreas en zonas de la costa y la sierra. “Yo creo que el potencial se da en la sierra, Cajamarca, Caraz y Arequipa”, sostiene Andrés Rodríguez, gerente técnico de Giddings Perú y añade que allí podrían tener alta productividad para algunas variedades. “La acumulación de frío definirá qué combinación de variedad/portainjerto se debe plantar en cada zona o altura de cultivo. Luego de la acumulación de frío debes tener una buena acumulación de grados día para el crecimiento y maduración de la fruta, lo cual se da en éstas zonas”, añade.

Uvica es una empresa iqueña dedicada a la producción de uva de mesa en Villacurí, que además ha invertido en Nasca, para la producción de paltos y granados. Su gerente, Darío Núñez, cuenta que también tienen interés en el desarrollo de pecanos y cerezos. “Estamos cada vez indagando mucho más. Sabemos que hay gente haciendo pruebas, y que a algunos les ha ido bien y a otros mal. Nosotros estamos esperando que entren estas nuevas variedades de IFG, que ya las hemos visto en campos de Chile y nos encantaron. Estamos esperando eso, estamos en el programa para poder hacer esas variedades con IFG y apenas se permita el ingreso de material vegetativo, vamos a hacer los primeros ensayos”, explica.

También en Nasca, Complejo Agroindustrial Beta ha invertido en un campo donde desarrollará básicamente arándanos y están realizando ensayos con cerezos, según confirmaba recientemente su gerente general, Lionel Arce. No es un cultivo desconocido para esta empresa, del cual ya llevan un año y medio haciendo pruebas y el propio Arce confía en que será el próximo frutal de moda en Perú.

En este afán de las empresas peruanas por sumarse al cerezo, fuentes confirman a Redagrícola que Camposol ha invertido en un huerto de cerezos en Chile, donde contaría con 150 ha. Esta inversión se suma a las que esa firma ya tiene en Uruguay (cítricos) y Colombia (paltos), países donde ha decidido internacionalizar sus operaciones.

En Olmos, empresas también están ensayando con el cultivo.

AFINANDO LOS MANEJOS

Pese a que la expectativa fue tener un cultivo alternativo y de rápida entrada comercial, como ha ocurrido con la uva de mesa y el arándano, que tienen cosechas comerciales tras un año de haberse instalados, quienes han realizado las pruebas en el país han entendido que el cerezo se asemeja más al palto, ya que precisa de al menos cuatro campañas para su crecimiento, ya que solo el desarrollo de la estructura del árbol toma tres años para formar los dardos frutales y recién al cuarto se espera la primera producción.

Fabrizzio Vercellino cuenta que ya logró la formación de la planta y de las ramas laterales en los campos de ensayo. El problema pendiente aún es la cuaja.  “El cerezo requiere de una cantidad de horas de frío que no se tiene en Perú. Entonces, estamos jugando a hacer dormir la planta, a despertarla en distintas épocas para que florezca y, tras ello, cuaje”, refiere tras indicar que eso se logra con productos químicos y un correcto manejo del riego.

El siguiente paso, una vez que se haya conseguido una cuaja adecuada, es saber si se pueden obtener los volúmenes exportables. “Si no tienes las horas de frío suficientes, la flor no suele crecer con suficiente fuerza y, finalmente, la fruta es abortada. El árbol puede florecer por completo y formar la fruta, pero llega a ser solo una cabecita de fósforo que se amarilla y cae”, explica y precisa: “He tenido cuaja, pero ahora que tengo los árboles formados necesito determinar la cantidad de flores y qué porcentaje de ellas van a cuajar. Después de ello, podré pronosticar cuántos kilos de fruta se podrán sacar hectárea y, saber si es rentable o no el cultivo. Con esa información podremos sembrar de manera definitiva”, indica.

La fruta que hasta ahora han producido esos árboles, según Vercellino, han tenido todas las características que se requiere para exportar, pero el problema ha sido que no hubo volúmenes comerciales. La expectativa es que al menos se logren cinco toneladas por hectárea. “Con ese volumen, el cultivo será rentable en Perú”, afirma.

Los patrones que se están utilizando son Colt y Maxma 14. En su caso, Vercellino dice que están utilizando el primero y que ha observado que genera gran vigor en la planta. Si bien los ensayos se han realizado en diferentes zonas productivas, a fin de probar el cultivo con determinadas horas de frío y humedad, sostiene que Ica tiene mejores posibilidades que Nasca, “porque goza de un cierto nivel de humedad que favorece la cuaja”, y añade que lo mejor son los suelos arenosos, ya que en ellos se evitan problemas de oxigenación de las raíces.

Sobre los costos para establecer un huerto de cerezos en Perú, estos se calculan entre US$25,000 y US$30,000/ha, más bajos que los que se necesitan para establecer un huerto de arándanos, por ejemplo. “Una inversión en arándano significa invertir en el medio de cultivo, para modificar tierra. En cereza, el mayor costo para el productor será la planta, y en lograr que se haga un arbusto bonito. Además, no requiere parrones o infraestructura adicional”, comenta Henri Huamán. Sin embargo, con los precios que podría pagar China por la fruta, sumado a una productividad promedio de 5 t/ha, Vercellino proyecta que la inversión estaría pagada tras la segunda cosecha. “Entonces, el negocio es tremendamente atractivo”, subraya.

PENDIENTE DEL REINICIO DE LA IMPORTACIÓN

Todo el material genético que se empleó para realizar los primeros ensayos llegó desde Chile y una parte de Israel. Lamentablemente, el Senasa detectó que parte de ese material ingresó  con virus, por lo que no permitió que siguiese entrando. A eso se añade que, hasta la fecha, no existe ningún protocolo sanitario de importación.

Santiago Fumagalli, gerente general del vivero Perufrut, considera que los protocolos en sí planteaban controles demasiado exigentes. “Muchos de los virus aparentemente no son problemáticos para nosotros. Otra salida era traer plantas sin raíz para evitar muchos de los virus transmitidos por nematodos. También hay otra solución, y es que Senasa realice la cuarentena directamente de las plantas importadas, como ocurre en Sudáfrica”, refiere.

La buena noticia es que Senasa estaría trabajando con cinco programas de mejoramiento genético de EE UU y, aparentemente también con Chile, para establecer directamente con ellos protocolos sanitarios. En el caso de Chile, lo que se busca es que sean los viveros quienes provean al Perú los patrones, más que de la genética varietal. “Con estos protocolos se busca establecer las limitantes sanitarias para la importación. Principalmente, el 95% de lo que nos cuidamos son de los virus, más que de plagas u hongos”, sostiene Fumagalli.

Al cierre de esta nota, estaba pendiente la visita del Senasa a EE UU para visitar las cinco casas que venden la genética del cerezo. La expectativa era que se produjera durante octubre y, con ello, en noviembre se tengan los protocolos para importar los esquejes del cultivo.

En etapa de validación

PeruFrut: Entre el 2011 y 2015 promovieron junto con la chilena Agromillora del Sur el establecimiento del protocolo sanitario con Chile para el ingreso de material genético. “Teníamos un acuerdo de colaboración con Agromillora Sur, porque ellos se dedicarían a producir los patrones para los viveristas de Perú”. Luego, Con Zaiger Genetics instalaron tres de sus variedades: Royal Dawn (tardía en California), Royal Lee y Minnie Royal, que no son desarrollos recientes, con un requerimiento entre 500 y 800 horas frío. Santiago Fumagalli explica que tienen menos de cuatro años de cultivadas en Ica, pero refiere que se han comportado dentro de lo esperado. “El detalle es que estamos validando si su comportamiento es estándar y si realmente se adapta”, explica. De abrirse la importación, refiere que traerían variedades más recientes de este programa genético.

Vivero Los Viñedos: El vivero importó material hace cuatro años y tienen laboratorios de tejido ‘in vitro’ para su propagación. Gracias a la promoción y acuerdo con productores se han sembrado desde hace un año las variedades Lapins, Santina y Brooks en diferentes zonas del país. Algunos productores están realizando pruebas en 0.5 ha, otros 2 ha y los ensayos de mayor tamaño llegan a las 5 ha. “Este es un tiempo para aprender del cultivo: dónde produce, qué manejo darle, cuál es el mejor clima. Los resultados más fidedignos se conocen cuando las plantas tienen cinco años”, subraya Mercedes Auris, gerente general Los Viñedos. Igualmente, menciona que la idea serátraer variedades patentadas que requieran menos horas de frío. “Para qué sufrir con variedades que no sabemos si darán o no”, reflexiona.

UN CAMINO NUEVO: VARIEDADES PATENTADAS

Con el reinicio de las importaciones del material genético se abriría una nueva etapa en los ensayos del cerezo, ya que los programas de mejoramiento que tienen su base en California han estado muy activos en el desarrollo de nuevas variedades con bajos requerimientos de horas frío.

Huamán comenta que en EE UU encontraron cinco variedades que se adaptarían al territorio peruano porque tienen bajo requerimiento de horas de frío, de 0 a 200 horas. “Por acuerdo de confidencialidad no puedo hablar directamente de ellas. Lo que puedo contar es que aún no tienen nombre comercial.  Como nunca hemos traído algo así a Perú, aún no hay comprobación de su comportamiento aquí. En EE UU no les interesa analizar este tema, porque ellos no lo necesitan. Nos tocará evaluarlo cuando traigamos las cinco variedades. Al menos, una de ellas requiere cero horas frío y, en EE UU se las considera como variedades tempranas. Se trata de variedades que tienen un periodo vegetativo menor y, ese parámetro nos hace pensar que podrían adaptarse bien al Perú, donde nuestras condiciones son distintas”, explica.

Al momento de la entrevista, en agosto, Huamán comentaba que, en efecto, los protocolos con EE UU deberían estar listos máximo en noviembre, que es cuando están disponibles las yemas, no antes ni después. “Las yemas vienen listas para injertar lo más rápido posible por avión, con todas las condiciones de frío que requiere. De allí, el objetivo será tener una cantidad suficiente de plantas para hacer ensayos en distintas zonas del país”, precisa.

MUCHA EXPECTATIVA

“Existe mucha expectativa, todo el sector agrícola busca hacer ensayos con cerezos. Es un producto que paga muy bien”, refiere Huamán. Sobre este escenario, Vercellino recomienda seguir explorando con las variedades tradicionales y también evaluar invertir en las patentadas. “A los chinos les encanta la fruta de color rojo fuerte y en octubre no tienen acceso a la cereza. Si llegamos con fruta será la única disponible, y por eso, se calculan esos precios de locos”, explica el asesor.

El futuro del cultivo en el Perú aún está en suspenso, mientras no se cuenta con los protocolos de ingreso del material genético. Luego de ello, otra sería la historia para este cultivo en el país.