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Marzo 2017 | Cultivos

Seminario organizado por Cotrisa y la Sofo en Temuco

Buenos precios para el trigo pero superficie estable

Redagrícola asistió al seminario sobre trigo realizado en Temuco organizado por Cotrisa y Sofo.Se piensa que se mantendrá la superficie triguera en alrededor de 240 ó 245 mil hectáreas pese a que se espera importantes alzas en los precios internacionales. Por otro lado se llamó a corregir las distorsiones que provoca la importación de trigo argentino, a integrar la cadena trigo-harina-pan y a mirar al consumidor final.

Además entrevistamos al investigador de INIA Claudio Jobet, quien habló de desarrollo de variedades y llamó a evitar la dependencia alimenticia.

Distintas miradas surgieron desde el Seminario del Trigo que se realizó en Temuco y que fue organizado por Cotrisa (Comercializadora de Trigo S.A.) y Sofo (Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco). Quedó en el ambiente que los tres actores de la cadena alimenticia trigo–harina–pan tienen la firme intención de avanzar en conjunto porque todos quieren crecer y ser rentables. El trigo es un producto de primera necesidad e importancia para Chile, prueba de ello es que somos el segundo país, después de Turquía, que más consume pan. Y para producir el pan nuestro de cada día necesitamos harina y los molinos requieren trigo y los agricultores semillas mejoradas que entreguen una buena producción por hectárea.

Hoy, la volatilidad y la sequía del hemisferio norte tiene a varios discretamente contentos, ya que se lee esto como una señal de que el negocio en la cosecha 2013 tendrá buenos retornos para los trigueros. Si bien la cifra de intención se siembra todavía no está clara porque se entrega recién en octubre, se cree que se mantendrá la superficie en alrededor de 240 ó 245 mil hectáreas. Lo que aporta la mitad de los granos que requieren las molineras para abastecer a la industria del pan, es decir la producción nacional de trigo alcanza a cubrir un 50% de la demanda interna.

LA CADENA COMPLETA DEBE MIRAR AL CLIENTE

Uno de los expositores del Seminario del Trigo fue Pedro Jofré, gerente general de la Federación Chilena de Industriales Panaderos, Fechipan, quien en conversación con  Redagricola, destacó la relevancia de aunar miradas en la cadena de la que son parte. “Más que tener una mirada segmentada de la cadena de valor, dice Jofré, planteamos tener una mirada integradora que vaya desde al grano al pan o desde la agricultura hacia la mesa de los chilenos. La panadería tradicional es la que tiene el contacto con el cliente, conoce sus gustos y preferencias, visualiza la evolución del mercado, qué tipos de panes que se producen, cuáles se deberían producir en el mediano plazo y por tanto, cuáles son los tipos de harina y de trigo que necesitamos”.

“Los clientes hoy día lo definen todo. Lo que proponemos es que dejemos de mirarnos nosotros y empecemos a mirar al cliente. Y darnos cuenta que hoy día lo que necesita la gente es un pan más natural, más sano, que incorpore fibra y ciertas funcionalidades, un pan que esté inserto en el concepto de alimentación saludable y en la medida que entendamos eso, nos integremos, y generemos un gran proyecto. Por ejemplo en Europa hay un comité científico del pan en el que se integra la cadena completa y por qué no hacerlo nosotros que somos el segundo país que más consume pan en el mundo”, señala Jofré.

LA PERSPECTIVA DE LOS MOLINEROS

Rodrigo Kind, gerente de Molinera San Cristóbal afirmó que el seminario puso sobre el tapete todas las variables que afectan y repercuten en la cadena. “Esta es una actividad sumamente importante para que la gente pueda apreciar hacia dónde van los mercados, las exigencias por parte de la industria panaderas de Chile, lo que en algún minuto va a derivar en que los molinos van a tener que buscar variedades específicas para poder cumplir con las calidades que nos está exigiendo la industria”.

Trabajan con todos los trigos que hay en el mercado nacional. “El año pasado creamos el Departamento Agrícola para buscar variedades específicas que sirvan para cumplir con las calidades que está demandando la industria panadera. Además busca agricultores que quieran sembrar las variedades que andamos buscando y hacemos asesoría en terreno sobre estas variedades para cumplir los objetivos planteados. Los agricultores se están dando cuenta que vamos hacia una agricultura más específica, que buscando las calidades demandadas por la industria”, señala Kind.

“Como San Cristóbal, continúa, estamos participando en la mesa de la cadena trigo-harina-pan, estamos aportando todo nuestro conocimiento sobre las necesidades del mercado. La gracia de esta cadena es producir una integración entre las partes y que todos se den cuenta de las necesidades de este encadenamiento”.

ECONOMISTA LLAMA A CORREGIR DISTORSIONES

El economista Jorge Quiroz se refirió al comportamiento internacional del mercado de los granos y su efecto en el mercado nacional para la temporada 2012-2013.  “Efectivamente se ve un buen escenario en la medida en que mantengamos bajo control las distorsiones de las importaciones de harina argentina. La medida antidumping que hay hoy día es insuficiente y debería elevarse para dejar libre de amenazas a la industria molinera; como resultado de eso podríamos tener una temporada auspiciosa. Hay problemas mundiales de sequía y creo que si mantenemos el problema de Argentina bajo control deberíamos tener una cosecha auspiciosa”.

Le preguntamos a Quiroz si existe una política país para corregir las distorsiones. “Más que política país, los técnicos tienen que hacer bien la pega, o sea, le he mostrado a los miembros de la Comisión de Distorsiones, que pese a que las fórmulas que ellos utilizan para calcular el dumping de la harina están bien, un dato que está mal, este es el dato oficial de precios argentinos, ya este que no existe. El verdadero precio es significativamente más bajo y ya ha salido en todos los diarios que la inflación en Argentina está disfrazada. Con los precios verdaderos el antidumping en vez de 9% tendría que ser de un 30%”.

Quiroz también se refirió a los mercados futuros y la volatilidad. “Cuando uno ve los derivados hoy día y ve los precios futuros tan altos, uno se pregunta si acaso Cotrisa podría implementar un programa muy parecido a lo que el Ministerio de Hacienda ha estado pensando hacer con el petróleo y que sería una opción ‘put’.  Una opción put te da derecho hoy a vender el trigo a un cierto precio, entonces, tu puedes comprar una opción put en los mercados internacionales y después revender esa opción put en el mercado local, de tal modo que el productor que lo desee podría asegurar su precio hoy mismo en dólares y después buscar otro seguro; una cobertura UF/dólar que podría fijar el precio con la información que hay hoy. Para que jugar a la ruleta si podemos no jugar y asegurar el precio del trigo. Cotrisa, dado que existe y que tiene un mandato amplio, perfectamente podría tomar este desafío y avanzar”.

EL ROL DE COTRISA EN EL NEGOCIO DEL TRIGO

En relación al Sello Cotrisa, el gerente general de Cotrisa, Eduardo Meersohn, destacó que es un instrumento nuevo que busca transparentar el negocio de compra y venta. “El Sello Cotrisa es un servicio que pusimos a disposición del mercado en 2011, en una primera etapa busca certificar infraestructura, equipos, procedimientos y personal de los poderes compradores y lo relaciona a la determinación de calidad de los granos, lo que en definitiva son los factores que determinan el precio del producto final. Luego, durante la cosecha, se monitorea permanente los controles y contramuestras que los compradores de granos van desarrollando durante la semana. Cuando este comportamiento está dentro de los rangos del programa, decimos que esta empresa tiene Sello Cotrisa. Esto se traduce en confianza ya que significa que es un centro de acopio que está haciendo correcta y transparentemente las tareas”.

Meersohn señaló además que si Cotrisa compra menos trigo es una buena señal para el mercado. “Nuestro objetivo no es comprar. Es establecer condiciones y estar con poderes de compra abierto, pero en  la medida que nosotros compremos poco, quiere decir que el mercado está muy sano y que el mercado ha sido capaz de recoger nuestra señal de precio y en consecuencia los productores prefieren mantener sus lazos históricos de comercialización. Este año el mercado se ajustó bien, la industria demandante actuó con una tremenda responsabilidad, tomaron nuestras referencias y hoy día alcanzamos, en plena cosecha, relaciones de precio entre el 92 y 94% del costo alternativo de importación, lo que nos parece una relación extraordinariamente positiva para el sector.  El promedio del valor quintal fue 15 mil 552 pesos de la cosecha enero, febrero y marzo del 2012. Ese fue un valor perfectamente correlacionado con el costo alternativo de importación”.

Según Meersohn, la próxima temporada los precios deberían subir en alrededor de un  40% para enero-febrero. “Sin embargo hay que tener mucho cuidado porque así como va a ocurrir en ese momento un precio que va a ser internacionalmente un 40% mayor, el futuro de mayo de 2013, de julio del 2013 y los siguientes, se orientan a la baja, porque se espera que la cosecha del hemisferio norte de la próxima temporada sea normal. Ahora, si las condiciones climáticas continúan en EEUU con más de 1.300 condados -que corresponden aproximadamente a 29 Estados- declarados zona de catástrofe natural, los efectos podría repercutir en la siguiente cosecha y por lo tanto, volver una situación de futuro con tendencia a mantenerse por sobre incluso a lo que hoy día tenemos.  Hay que estar siempre monitoreando, estamos en un momento muy crítico, en que se están iniciando las siembras de invierno”.

Claudio Jobet, La visión de un investigador

“A FUTURO LOS RÍOS Y LOS LAGOS VAN A SER IMPORTANTES EN LA PRODUCCIÓN DE CEREALES”

Visitamos al investigador del INIA Carillanca, ingeniero agrónomo Claudio Jobet, quien desde 1985 trabaja en INIA en mejoramiento genético de trigo, específicamente en trigos de invierno, trigo alternativo y triticales.

El trigo en Chile es en superficie el cereal más importante. Mucho más que otros cultivos anuales a pesar de que la superficie ha disminuido. “240 o 245 mil hectáreas es lo que se sembró de acuerdo a las cifras que manejamos, en la temporada recién pasada. La superficie de trigo se ha mantenido relativamente estable en los últimos años pero hace 40 o 50 años se sembraban casi 700 mil hectáreas en Chile. La diferencia está en que hace 50 años los rendimientos eran de 15 quintales y hoy día estamos bordeando los 50 quintales promedio por hectárea. Hoy, con menos hectáreas sembradas, gracias a los incrementos en rendimiento y tecnología, podemos producir casi la mitad de lo que demandamos internamente. La demanda de nuestro país es de sobre 2 millones de toneladas, y estamos produciendo 1.200.000 ó 1.400.000 toneladas. Exportamos más o menos 800 mil toneladas, lo que depende del año. En definitiva somos dependientes ya que no producimos todo el trigo que consumimos”.

La Araucanía sigue siendo el granero de Chile, pero es un granero más pequeño, afirma el investigador del INIA Carillanca. “De las 240.000 ha, aquí en la Novena Región hay 105.000 ha, casi un 50% de la superficie nacional. El trigo se ha ido desplazando hacia el sur, realmente la parte importante de trigo está entre la Región del Biobío y la Región de La Araucanía, pero creo que a futuro, en el mediano plazo, la Región de Los Ríos y Los Lagos van a ser importantes en la producción de cereales en general”.

7 U 8 AÑOS ES LA VIDA PROMEDIO DE UNA VARIEDAD

La vida promedio de una variedad de trigo en el mercado es de aproximadamente 7 u 8 años. Según Claudio Jobet las variedades quedan obsoletas por el potencial productivo, por la resistencia a enfermedades, por las exigencias en calidad. “Uno va tratando de desarrollar tipos que tengan mejores características. En el INIA nos exigen que cuando sacamos una candidata a nueva variedad, esta tenga algún atributo diferente a las anteriores, que la hagan más atractiva al medio. Sin embargo, no solo INIA desarrolla variedades de trigo ya que hay un número importante de empresas y profesionales que están desarrollando variedades en el país. Debe haber más de 40 o 50 variedades en todo Chile. De esas diría que un 30% tiene un impacto relativamente importante en la siembra y las otras ocupan nichos muy específicos pero que se mantienen porque responden a alguna necesidad de un agricultor o de localidades”, explica Jobet.

INIA tiene alrededor de 20 variedades y como institución mantiene presencia en toda la zona triguera. “En el centro de Hidango (VI Región) continúa Jobet, tenemos un programa de mejoramiento genético que desarrolla trigo para todo el secano costero de esa zona.  En Quilamapu, Chillán, se desarrolla trigo de primavera y trigos candeales (trigo de pastas). Y en Carillanca desarrollamos variedades de tipo invernal, alternativo y los triticales, que se siembran desde Chillán al sur”.

El trigo primaveral, el invernal y el alternativo, sirve para todo lo que es la molinería, las panaderías y productos de pasteles y galletas. El trigo candeal (trigos duros) tiene una característica de calidad un poco diferente, con aptitud para hacer pastas. El candeal, son trigos muy sensibles a la acidez del suelo y requieren agua, estos se están sembrando actualmente desde la RM hasta Chillán. El trigo panadero es bastante más adaptado a las condiciones de nuestro país. Sin embargo el trigo, en general, se ha ido desplazando lenta, pero sostenidamente hacia el sur.

Jobet señala que se busca desarrollar trigos de alto potencial productivo porque eso es lo que le interesa hoy al agricultor. Pero además “debe tener un perfil de calidad para un uso industrial específico, señala el investigador, ya que hoy día no queremos producir commodities sino producir trigos para usos específicos. Hoy también se puede desarrollar trigos para la alimentación de salmones, trigo con aptitud forrajera para alimentación de animales, etc. Entonces, estamos buscando diversificar el uso del trigo ya que en nuestro país se usa preferentemente para el consumo humano. Diría que el 85% de la producción triguera se usa para el consumo humano, más o menos un 12 o 14% para alimentación animal y el resto se deja para semillas o subproductos”.

VARIEDADES RESISTENTE A ENFERMEDADES, PERO NO POR MUCHO TIEMPO

En el mejoramiento también se busca que sean resistentes a enfermedades. Una de las principales razones porque se cambian las variedades es que, “es difícil encontrar una completamente resistente porque son muchas las enfermedades y los patógenos -normalmente hongos- mutan con mucha facilidad. Es difícil encontrar una variedad que se mantenga inmune durante mucho tiempo. Hay que desarrollar variedades adaptadas a un ambiente cambiante. Las condiciones de clima van cambiando se generan ciertos tipos de estrés en la planta, por agua, golpes de calor, etc., tenemos que buscar variedades que sean más rústicas, más adaptadas a estas condiciones de clima cambiante y hacia allá vamos. Queremos desarrollar variedades que tengan menos requerimientos de agua, que tengan menos requerimientos de fungicidas, que tengan una buena adaptación desde el punto de vista agronómico. Por ejemplo, que se adapte a estas condiciones del sur de Chile, donde se puede tener viento en precosecha y tiene que ser una planta que resista el viento con buena caña. Entonces buscamos todas las características que hagan que el cultivo se pueda desarrollar en forma feliz dentro de un ambiente hostil”, especifica Jobet.

Buscan trigos que tengan una amplia adaptación, o sea, el trigo de invierno que se pueda sembrar desde Chillán hasta Puerto Montt y lo mismo el trigo primaveral. Pero en solo 240 mil ha no se puede tener tantas variedades. Sin embargo, tenemos un ambiente muy heterogéneo en términos de suelo y de tecnología, lo que hace difícil que podamos tener la misma respuesta con una variedad sembrada en Chillán, bajo un ambiente determinado, o de un agricultor que usa tecnología avanzada con otro agricultor que usa otra antigua, etc. La heterogeneidad que tenemos en nuestra producción es muy alta en cuanto a calidad y eso es lo que alegan los molineros. Pero no es fácil de lograr.

LOS TRIGOS TOP DEL MERCADO

Explica el investigador de INIA que cada empresa tiene sus trigos top. Según Jobet, “en siembras de invierno una de las variedades que provocó un impacto importante fue Kumpa – INIA.  Un trigo que se liberó el año 2003, que adaptó muy bien a la zona sur, con una característica agronómica muy interesante. Es un trigo muy bonito y de un alto potencial productivo. Hasta el día de hoy, diría que es una de las variedades que más se siembra en invierno. Es un trigo que ha mantenido sus características, no se ha visto afectado por enfermedades y su potencial productivo general se mantiene. Cuando al agricultor le gusta una variedad es muy difícil que la cambie. En primavera la variedad que más éxito tiene es Pandora, también de INIA, y es la que más se siembra a nivel nacional. Una variedad de muy buena calidad”.

“El año pasado liberamos dos variedades nuevas. Las variedades invernales Konde y Maxwell. Son dos variedades que después de haberlas evaluado durante mucho tiempo creo que pueden andar muy bien. En febrero del próximo año serían las primeras cosechas”, dice Jobet. Konde es un trigo de invierno, precoz, que se puede sembrar en mayo y que posiblemente se va a cosechar en enero. Maxwell, por su parte, es un trigo de invierno, un poquito más tardío, que se siembra en mayo y se cosecha en febrero.

“Estos trigos precoces, sigue Jobet, se adaptan muy bien a una condición de primavera más seca. Y en la región tenemos zonas muy secas en primavera, todos los suelos rojos –arcillosos: Traiguén, Lumaco, Galvarino, en septiembre y octubre empiezan a tener problemas de agua. Allí necesitamos trigos rápidos que escapen a la sequía en el llenado de granos, una alternativa es Konde. Maxwell en cambio es un trigo para el valle central de la región desde Victoria hasta Gorbea, porque es un trigo un poco más tardío y necesita más agua durante el llenado de granos”.

Todos los años se trabaja en nuevas variedades, haciendo cruzas y evaluando materiales. Siempre hay variedades que pegan más que otras. Algunas salen y mueren rápidamente, otras se mantienen por mucho tiempo. Por ejemplo, la variedad Otto de Von Baer, es una de las variedades de las más antiguas que todavía se siembra en la zona sur.

JOBET: REIVINDICA EL TRIGO PARA QUE NO SE LE FALTE EL RESPETO

El trigo es un producto estratégico desde el punto de vista de la alimentación ya que Chile –después de Turquía– es donde más pan consume. “En Turquía se consume cerca de 187 kilos de pan per cápita, nosotros casi 90 kilos de pan per cápita año. El trigo es un alimento estratégico, o sea, en Chile no puede faltar trigo porque de otra forma la gente no va a tener ni las proteínas ni la energía necesaria para poder desarrollarse bien. Cada chileno requiere de al menos de 150 kilos de trigo per cápita/año (un quintal y medio). Tenemos que cultivar trigo en nuestros campos, no podemos depender de lo que produzcan otros para obtener el pan”, dice Jobet

Según el investigador, los alimentos van a ser el principal factor que permitirá que un país no se transforme en dependiente. La FAO indica que la curva de crecimiento de la población sigue incrementándose y que la superficie de áreas agrícolas están desapareciendo, por lo que cada vez hay menos suelos agrícolas, y eso no va a cambiar. Además existe el problema de la disponibilidad de agua. Entonces el panorama no es muy alentador porque realmente habrá que producir alimentos que nos proporcionen proteínas y energía.

“La zona sur en estos momentos está abasteciéndonos en gran parte del trigo que estamos necesitando”, afirma Jobet. “Por eso, continúa, la zona sur tiene que seguir siendo el granero de Chile y hay que transformarla en una zona de aprovisionamiento interno de alimentos. El trigo, la carne, las papas, la leche, entre otros, vamos a tener que producirlo nosotros para poder alimentar a toda la población. El cobre y la fruta son importantes pero además pensemos un poco en lo que tenemos que invertir en el corto plazo”.

“Hay gente que muy livianamente dice que el trigo da lo mismo que si siembra o no, porque podemos traerlo de otras partes. Incluso, hay algunos que dicen que los cultivos tradicionales ya están en decadencia, todo esto es faltar el respeto a nuestra historia triguera. La gente de afuera, investigadores cuando vienen a Chile, quedan sorprendidos de lo que hacemos y de las cosas que mostramos. Tenemos capacidad técnica, tenemos ambiente, tenemos productores de buen nivel, por lo tanto podemos sacar adelante este rubro”, concluye el investigador de INIA Carillanca, Claudio Jobet.

La SOFO: “Los chilenos tenemos derecho a la seguridad alimentaria”

La seguridad alimentaria, el fortalecimiento de la cadena, son temas que están en la agenda de Sofo, acotó Andreas Kobrich, secretario general de la entidad. “Aquí hay una cadena que tenemos que hacer madurar, trigo-harina-pan para tener una sólida industria. También está el concepto de seguridad alimentaria, nos preocupamos mucho de la energía eléctrica, estamos pensando en el ‘blackout’ y qué pasa si no tenemos trigo. Uno va viendo que las cifras de superficie sembrada van disminuyendo, yo creo que es justo pensar que el país, los chilenos tenemos derecho a la seguridad alimentaria. Nuestro negocio es vender alimentos, si no los podemos vender en Chile vamos a tener que salir a venderlo a otro lado.  El concepto de seguridad alimentaria se debe tratar con mayor fuerza”, dice Kobrich.

“En un año hemos pasado de 270 mil a 245 mil hectáreas sembradas de trigo. Pienso que este año la cifra será más o menos la misma, ya que hay predios que están saliendo por las compra del Gobierno, o porque hay gente que se va al sector forestal”.