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Diagnofruit,

Biotecnología al servicio del embalaje y conservación de cerezas

En la versión 2019 del concurso de Innovación de AgTech Latam, desarrollado en la Conferencia Redagrícola de Santiago, está innovación fue finalista y fue premiada con mención honrosa en virtud de su calidad y expectativas de escalamiento.

Uno de los desafíos del proceso de embalaje de cerezas es mantener las aguas de vaciado, transporte y solución fungicida limpias, sin fitopatógenos ni otros microorganismos. El cloro es la herramienta que utilizamos para mantener la contaminación en niveles mínimos y al mismo tiempo el cloro se controla, en términos de concentración de cloro libre y el pH del agua. Sin embargo, existen dificultades y limitaciones de las técnicas físico-químicas involucradas en dicho control. Dependiendo de la materia orgánica en solución, mantener suficiente cloro libre es complejo y muchas veces los niveles, por ejemplo, de botritis, exceden un umbral seguro, por lo que contaminamos fruta que en el huerto estaba limpia.

Monitoreo de Botrytis cinerea en agua de embalaje

¿Cómo podemos complementar el control y eventualmente generar acciones correctivas más allá del uso del cloro?

Diagnofruit, a través de un desarrollo interno -financiado por CORFO-, ofrece un servicio que cuantifica la cantidad de inóculo en agua, estimando Botrytis, Alternaria, Geotrichum entre otros patógenos que generan pudriciones mientras la fruta es almacenada y viaja a destinos distantes, tales como China.

¿Cómo se cuantifica la presencia de fitopatógenos?

El servicio cuantifica la cantidad de ADN en una muestra de agua de la zona a monitorear, esto se logra a través de un análisis de qPCR. Diagnofruit logró generar correlaciones entre el ADN de un patógeno y la cantidad de conidias o micelio del mismo; en particular si el cloro está actuando destruye el ADN de los organismos muertos, por lo tanto la cuantificación se acerca mucho a la cantidad de patógenos vivos y con potencial infectivo sobre la fruta.

¿De qué se trata el servicio?

El servicio se compone de un monitoreo con dos muestreos semanales e informes en menos de 48 horas, mucho más rápido que cualquier técnica convencional in-vitro, que son inespecíficas. La temporada 2018-19 fue la primera en que la tecnología fue vendida e importantes empresas como Ranco Cherries, Frusan, Dole y Yucay, pudieron controlar posibles contaminaciones durante periodos críticos de la temporada. De esta forma se construyen curvas y detectan si ocurren peaks importantes que obliguen a tomar medidas alternativas al uso del cloro o reforzamiento de las mismas.