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Septiembre 2018 | Lechuga

Innovador proyecto hortícola

Aspectos técnicos de manejo agronómico en lechuga para la zona central de chile

Carlos Blanco, Juan Pablo Martínez, Fabio Corradini, Alejandro Antúnez.

Lechugas Hojas de Roble y Lollos, conocidas como marinas, son una alternativa productiva para todo el año, mostrando resistencia a la floración y obteniendo rendimientos comerciales sobre un 90 por ciento. Estos resultados van acompañados de un buen manejo del riego y aportes nutricionales de acuerdo a la extracción de la planta. Estas prácticas forman parte de la línea de trabajo que INIA ha focalizado en un innovador proyecto hortícola en la zona centro del país, el que beneficiará a la horticultura nacional.

Según la Oficina de Estudios y Política Agraria (ODEPA), se estima que la superficie total de hortalizas cultivadas en Chile el año 2017 fue de 70.706 hectáreas. Esta superficie incluye las especies cultivadas para consumo fresco y también aquellas destinadas para la agroindustria, a excepción del tomate, que sólo se consideró para consumo en fresco.

Actualmente, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) se encuentra desarrollando el proyecto “Validación de pautas de manejo, nutrición y riego en lechuga, tomate y melón para la Zona Central de Chile” con el fin de validar, modernizar y transferir prácticas de manejo sostenibles y eficientes para la Agricultura Familiar Campesina en la Zona Central del país. El proyecto es financiado por INIA y la Subsecretaría de Agricultura y se desarrolla en la Región Metropolitana, Región de Valparaíso y Región Libertador Bernardo O’Higgins, a través de sus Centros Regionales de Investigación INIA La Platina, INIA La Cruz e INIA Rayentué, respectivamente.

Las especies a investigar son lechuga, tomate y melón. Su elección se realizó en función a la importancia relativa (%) entre la superficie regional y nacional de las regiones mencionadas, y considerando además las brechas productivas existentes en esas zonas. La información extraída para la ejecución del proyecto fue proporcionada por los mismos productores a través del Programa de Extensión y Transferencia Tecnológica de cada Centro Regional, lo que refuerza la permanente vinculación de la institución con los pequeños agricultores a lo largo del país.

En esta oportunidad se dará a conocer parte de los resultados de las investigaciones realizadas en la especie lechuga, no descartando la aplicabilidad de la información para el desarrollo del cultivo en otras regiones.

Figura 1. Esquema de la diversidad de tipos de lechugas cultivadas en Chile.

1. CARACTERIZACIÓN DE VARIEDADES DE LECHUGA

Durante la primera etapa de ejecución de este proyecto, las investigaciones fueron focalizadas en la evaluación de variedades comerciales de lechuga disponibles en el mercado nacional. En la actualidad, la oferta de distintos tipos de lechugas es mucho más diversa en relación a años anteriores, otorgando al consumidor la posibilidad de acceder a nuevos productos. Esta gran oferta significa un nuevo desafío para los productores, quienes se ven enfrentados a tomas de decisiones más complejas y nuevos manejos agronómicos para los diferentes tipos de lechuga. Esta diversificación en tipos de lechugas se ha visto favorecida con la presencia en el mercado de las denominadas lechugas “marinas”, sumándose a la oferta de las conocidas lechugas “escarolas” y “costinas”.

Al respecto, es importante mencionar que la lechuga presenta una gran diversidad en su morfología (diferentes tipos de hojas) y hábito de crecimiento. Las variedades se clasifican en dos grupos: aquellas que acogollan (“forman cabeza”) y no acogollan (“no forman cabeza”).

Durante las distintas épocas del año se evaluaron variedades de lechugas de hojas sueltas o de corte “marinas” en el Centro Regional INIA La Platina con el objetivo de conocer su ciclo productivo y su caracterización morfológica, aportando información que puede ser de utilidad tanto para los productores como para la agroindustria.

El establecimiento de las variedades se realizó en mesas de un metro de ancho regadas por dos cintas y considerando una población de 12 plantas por metro cuadrado, lo que otorga una densidad de población de 85.716 plantas por hectárea. Los ciclos productivos, es decir, el tiempo que transcurrió desde trasplante a cosecha, fue variable para las distintas épocas fluctuando entre 52 a 85 días.

Por otra parte, de acuerdo a la época del año y la variedad, se presentan pesos diferentes, como se muestra en la Figura 2, la que incluye siete variedades de lechuga, de las cuales cuatro son tipo “Hoja de Roble”, como son las variedades Versai (RIJK ZWAAN), Kibrillen (RIJK ZWAAN), Cedar (NUNHEMS) y Navara (NUNHEMS); y tres son tipo “Lollos”, como Soltero (NUNHEMS), Levistro (RIJK ZWAAN) y Bartimer (NUNHEMS).

Figura 2. Peso de lechugas (g) obtenido en diferentes épocas del año para lechugas Lollos y Hoja de Roble.

Tabla 2. Caracterización morfológica de diferentes variedades de lechugas tipos Lollos y Hoja de Roble evaluada en primavera.

Tabla 3. Producción total de variedades de lechugas tipos Lollos y Hoja de Roble, evaluada en diferentes épocas del año.

En general, se puede observar que son variedades de un formato mediano, es decir, menor a 500 g. En las diferentes épocas del año los pesos fueron variando entre 120 a 440 g, en promedio, y no se observó una clara diferencia entre los tipos de lechugas, ya sean Lollos u Hoja de Roble. La ventaja de estos tipos de lechugas es que se pueden cultivar durante todo el año alcanzando un buen comportamiento productivo, sin expresar subida o floración. Sólo las variedades Versai y Kibrillen tienen determinado su ciclo productivo en las épocas de otoño-invierno y primavera-verano, respectivamente. La variedad Soltero, en condiciones de campo, alcanza un peso promedio de 180 g, lo cual es mucho menor en comparación a las otras variedades, por lo cual debe ser destinada principalmente a cultivo hidropónico, donde pueden llegar a tamaños de 250 g.

En general, este tipo de lechugas al ser de hoja suelta, tienen alrededor de un 8-10% de pérdida de hojas, que al estar en contacto con el suelo pueden mancharse o ensuciarse. Sin embargo, este factor se puede manejar con cubiertas plásticas utilizadas como mulch o alguna barrera física utilizada normalmente para control de malezas.

En la Tabla 2, se puede apreciar una caracterización morfológica de las variedades considerando la época de primavera, la cual no varió demasiado en el resto de las épocas de producción.

Entre las variedades existe diferencia para el ancho de lechuga, siendo Kibrillen (Hoja Roble) la que alcanza un tamaño de 26,7 cm, no obstante, la diferencia con el resto de variedades es mínima (4 cm). En referencia al alto de la lechuga, en general, no se encontraron diferencias significativas entre ellas entregando un promedio de 14,6 cm. En relación al color externo de las lechugas predomina el verde, sin embargo, dos variedades Soltero y Navara son moradas.  El color interno puede variar entre verde a verde/amarillento y la consistencia puede ser dura o más suelta. La forma interna de las hojas en general es crespa.

En relación al rendimiento de lechugas comerciales, sea Hoja de Roble o Lollos, que se pueden obtener por hectárea, éste puede ser superior a un 90%. Para lograrlo, se debe emplear idealmente riego presurizado, sin caer en déficit o en exceso, para no afectar la calidad. Es importante, además, realizar una nutrición balanceada del cultivo controlando el manejo del nitrógeno. En este sentido, la pérdida de rendimiento de lechugas que se consideran fallas al arraigamiento post-trasplante, pudriciones, entre otras, fluctuó en términos de ensayos entre un 5 y un 8 %. Además, se puede proyectar para estas variedades el aumento en la densidad de plantas por metro cuadrado, llegando a 14 unidades (100.000 plantas/ha) sin afectar la calidad de las lechugas.

La producción total, en términos de kg/m2, se muestra en la Tabla 3. Existe un comportamiento varietal que es variable para las distintas épocas del año, destacándose Cedar y Kibrillen en primavera; Cedar en verano; y Bartimer y Cedar para otoño e invierno. De acuerdo a estos antecedentes Cedar es una variedad que puede ser cultivada todo el año, logrando buenos rendimientos.

2. MANEJO DE RIEGO DEL CULTIVO DE LECHUGAS

En la Región Metropolitana se realizaron ensayos de riego por cintas en lechugas tipo escarolas. Estos ensayos consistieron en aplicar distintas cantidades de agua, en relación a la demanda del cultivo. Se evaluaron tratamientos de riego que difirieron en la cantidad o altura de agua repuesta en cada evento de riego. En los ensayos se emplearon goteros autocompensados antidrenantes sobre laterales de polietileno de 16 mm, espaciados a 20 cm entre sí, que semejan las líneas de cintas de riego tradicionalmente empleadas en el cultivo. Los caudales nominales de los emisores utilizados fueron 1,2 L/h, 2 L/h ,3 L/h y 4 L/h. De esta forma, con un mismo tiempo de riego, fue posible aplicar cuatro alturas de agua (deficitarias y excedentarias) y evaluar posteriormente su efecto sobre el rendimiento y calidad de las lechugas cultivadas. 

Durante dos temporadas se aplicó agua en un rango entre 75 a 90 mm para los regímenes deficitarios y entre 260 y 310 mm para el régimen excedentario. En los ensayos se evaluaron las lechugas a cosecha comercial, aproximadamente 70 días después del transplante.

El riego deficitario, es decir menos agua que la requerida, determina unidades de bajo peso, de  poca firmeza y deformes,  que no alcanzan un rendimiento comercial adecuado. El incremento de la lámina de riego mejora el calibre y firmeza del corazón, asegurando un mayor número de unidades comerciales por unidad de superficie. Con riegos excesivos aumenta la pudrición blanda y el mildiu y se afecta el rendimiento comercial del cultivo. 

En resumen, se ha verificado en lechugas tipo escarolas lo siguiente:

Figura 3. Función de producción de lechugas escarolas comerciales cultivadas en La Platina, de dos temporadas de cultivo.

Riego deficitario: Cuando se riega con menos agua que el cultivo requiere, las lechugas registran bajo peso (menos de 500 g por unidad) y aumenta la proporción de unidades no comerciales. La falta de riego tiende a ablandar el corazón y a producir lechugas deformes (hasta el 7% de las unidades). El rendimiento comercial se ve fuertemente afectado, pudiendo el descarte alcanzar hasta cerca del 90% de la producción.

Riego excesivo: Al regar en exceso, ocurre un aumento de pudrición blanda y mildiu que reducen el rendimiento comercial del cultivo (cercano al 30% de las unidades). Al incrementar el exceso de agua de riego se reduce aún más el rendimiento comercial, con un notorio aumento de ablandamiento de corazón. Cuando se riega con exceso de agua, el descarte puede alcanzar 30% a 60% del rendimiento potencial.

En la Figura 3, se presenta la función de producción de lechugas comerciales tipo escarolas, evaluadas en INIA La Platina durante dos temporadas de cultivo. Se puede concluir que el cultivo requiere de una lámina de reposición entre 169 y 185 mm, para alcanzar un rendimiento comercial máximo, en un ciclo de verano en la Región Metropolitana.

3. ASPECTOS NUTRICIONALES DEL CULTIVO DE LECHUGA

El trabajo se ha focalizado en validar el manejo nutricional en el cultivo de lechuga, tanto en condiciones de campo como hidropónicas, a fin de obtener información que permita optimizar el uso de fertilizantes y promover aplicaciones racionales de nutrientes apoyadas en coeficientes de extracción, para evitar la generación de contaminación ambiental en napas freáticas. En este marco, se han realizado dos ensayos. El primero tuvo por objeto obtener curvas de absorción de nutrientes para los tipos de lechuga escarola, marina y costina en condiciones hidropónicas. El segundo se efectuó en campo y tuvo por objeto evaluar las dinámicas de absorción y requerimiento de nutrientes del cultivo de lechuga costina en dos condiciones edafoclimáticas contrastantes de la Región de Valparaíso (donde este tipo de lechuga es dominante).

3.1 CURVAS DE EXTRACCIÓN DE NUTRIENTES EN CONDICIONES HIDROPÓNICAS

El ensayo en condiciones hidropónicas consideró evaluar la extracción de nutrientes en las épocas de primavera y verano. Para la época de primavera se evaluó los tipos de lechuga escarola y marina y para verano la lechuga costina. La absorción de nitrógeno presentó un comportamiento lineal en los cultivos de primavera, mientras que la absorción de fósforo, potasio, calcio y zinc tuvo un comportamiento doble sigmoideo. La absorción de nutrientes como magnesio, manganeso y cobre se ajustó a un modelo exponencial.

Lo anterior significa, en primer lugar, que fósforo, potasio, calcio y zinc son requeridos en mayor medida por el cultivo durante el tercio medio del periodo de crecimiento, siendo necesario el aporte nutricional antes de alcanzar el 50% del tamaño final del cultivo. En segundo lugar, que el suplemento de nitrógeno es necesario durante todo el periodo del cultivo, incrementando su absorción proporcionalmente al incremento en peso de la lechuga. Por último, se establece que magnesio, manganeso y cobre son necesarios durante todo el periodo de crecimiento del cultivo. Es importante recalcar que estas relaciones, si bien son verdaderas, corresponden a la absorción neta de nutrientes en condición hidropónica, por lo que es imprescindible considerar el aporte del suelo a la hora de llevar esta experiencia a campo.

Tabla 5. Contenido inicial y final de nitrógeno disponible en el suelo a tres profundidades en cultivo de lechugas costinas en las localidades de Casablanca (CB) y Lo Zarate (LZ), Región de Valparaíso.

Tabla 4. Contenido mineral de macro (%) (N, P, K, K, Ca) y micro nutrientes por tipo de lechuga (media y desviación estándar).

La experiencia realizada también ha servido para generar una tabla con valores referenciales de contenido de nutrientes (Tabla 4). Esta puede ser utilizada para evaluar el éxito de un plan de fertilización en campo. Al finalizar el cultivo, el contenido total de nutrientes puede ser analizado en una muestra de lechugas, evaluando si la concentración obtenida es símil a la referencia informada, ajustando de este modo futuros planes de fertilización. A partir de la información presentada en la Tabla 4, es posible también concluir que el contenido final de nutrientes es diferente para cada tipo de lechuga estudiada. Esto nos indica que es relevante adaptar el manejo nutricional del cultivo en función del tipo de lechuga a cultivar.

Por otra parte, los resultados de la experiencia indican que la época del año influye en la absorción de nutrientes, presentándose mayores diferencias entre el tipo costina (verano) y los tipos escarola y marina (ambas de primavera). Al respecto, la acumulación de materia seca de los tres tipos de lechuga presentó similares características y es anticipado de forma suficiente por la acumulación de días grado. Esto significa que los planes nutricionales también deben ser ajustados en función de la tasa de crecimiento del cultivo que variará con la época del año.

3.2 DINÁMICAS DE ABSORCIÓN Y REQUERIMIENTO DE NUTRIENTES EN CAMPO

Se realizó un seguimiento del cultivo de lechuga costina en las localidades de Casablanca y Lo Zárate en la Región de Valparaíso. El objetivo del ensayo fue evaluar las prácticas de manejo de los agricultores, por lo que consideró un monitoreo de la condición del suelo y nutricional de las plantas durante el periodo productivo. La localidad de Lo Zárate presentó un crecimiento más lento del cultivo producto de las menores temperaturas y un mayor número de días nublados (3 g de materia seca por día, contra 5 g en Casablanca).

El cambio en la tasa de crecimiento del cultivo no afectó el contenido final de nutrientes, el cual fue similar para ambas localidades. Por otra parte, el contenido final de nutrientes fue similar al obtenido en condiciones hidropónicas, validando los valores presentados en la Tabla 4. Esto indica que el cultivo de ambos productores no tuvo deficiencias nutricionales. Sin embargo, esto no significa que los productores hayan realizado una fertilización óptima. En efecto, en la tabla 5 se observan los valores de nitrógeno disponible residual en el suelo (una vez que el cultivo fue cosechado), los cuales fueron de 260 y 264 mg/kg para Casablanca y Lo Zárate, respectivamente, cifras extremadamente altas y que evidencian una fertilización en exceso. Por otra parte, en profundidad, en muestras de suelo tomadas a más de 50 cm, considerando que la raíz de la lechuga no superará los 40 cm, se midieron cantidades de nitrógeno disponible de 127 y 34 mg/kg para Casablanca y Lo Zárate, lo cual está indicando que hay pérdidas de este nutriente por percolación profunda. Claramente, estás cantidades, dada su profundidad, no pueden ser extraídas por una rotación de cultivos de lechuga. En consecuencia, esta acumulación puede ir en aumento con dos implicancias directas: (1) potencial contaminación de la napa freática con nitrógeno y; (2) pérdida de dinero por un gasto inútil en fertilizantes.

La experiencia realizada indica que es necesario ajustar a la baja los planes tradicionales de fertilización si se quiere optimizar el rendimiento económico del cultivo. Para esto, será necesario evaluar fuentes fertilizantes y prácticas de manejo que permitan reducir el uso de insumos, sin generar una disminución en la producción. Esto, sumado a un apoyo a los productores mediante actividades de extensión sobre manejo de agua y nutrición del cultivo.

MÚLTIPLES VARIEDADES LIBERADAS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

El cultivo de lechuga es de gran importancia para el sector hortícola ya que es una especie que se cultiva en casi todo el país y porque está presente de manera casi permanente en la dieta de consumidores.

En la actualidad existen distintos tipos de lechugas y el desarrollo en los últimos años del tipo marina otorga una posibilidad bastante atractiva de producción para los agricultores. Se trata de variedades que se pueden cultivar durante todo el año y significa una oferta mucho más amplia que la analizada en esta investigación, producto de las distintas casas de semillas que han liberado variedades en los últimos años. 

Con respecto a la nutrición existen diferencias en la absorción para las épocas de primavera y verano siendo el contenido final de nutrientes diferente para cada tipo de lechuga ya sea escarola, marina y costina. Es indispensable realizar análisis de suelo antes del establecimiento del cultivo para considerar el aporte residual de nitrógeno y otros elementos en el plan de nutrición para los distintos tipos de lechuga y época productiva.

La tecnificación del riego en el cultivo de la lechuga, mediante un sistema de riego localizado, ya sea en base a cintas o líneas de polietileno de baja densidad, no es una garantía de mejorar la productividad y calidad del cultivo, si esto no va acompañado de un manejo del riego que permita aplicar las cantidades adecuadas de agua, utilizando un sistema de programación y control.