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Creencias equivocadas afectan los resultados

Cómo satisfacer la alta demanda de nutrientes de los cítricos

Problemas como los bajos rendimientos, la alternancia o añerismo, la piel delgada y el pequeño calibre de los frutos están muy vinculados a una nutrición inadecuada. Y ello no necesariamente se relaciona con la cantidad de fertilizantes que se aplican, sino con la forma en que se hace, advierte el asesor internacional Marco Mattar. Además, subraya la necesidad de eliminar algunos mitos, como que hay que fertilizar solo hasta diciembre o que los cítricos son poco exigentes en nutrición.

Cuando se habla del tema nutricional, la primera advertencia del asesor internacional Marco Mattar es desechar dos ideas tan arraigadas como equivocadas. Una, que los cítricos tienen bajos requerimientos de fertilizantes, y dos, que si se aplican más allá de diciembre la fruta no va a tomar color.

–Las empresas que han apostado a fertilizar desde agosto o septiembre hasta abril –afirma–, pensando en generar reservas, están en un alto nivel productivo, sin sufrir de alternancia o añerismo y tomando muy buen color. Estamos hablando de 55 a 70 toneladas/año en forma pareja, con fruta de buena calidad y buen calibre.

La fertilización de verano y otoño resulta vital para la generación de reservas. Cuando no se hace el aporte necesario a la planta luego de un año de alta productividad, se produce un desgaste que impacta en el rendimiento.

MÁS ALLÁ DE LAS UNIDADES POR HECTÁREA, APLICAR EL CONCEPTO DE CONCENTRACIÓN

Otro aspecto muy relevante se refiere al hábito de hacer la aplicación de fertilizantes basándose en las unidades por hectárea (U/ha), sin considerar el concepto de concentración, expresada en partes por millón (ppm) o en miliequivalentes por litro (meq/L).

–Por ejemplo, se sabe que una planta puede tomar entre 15 y 45 ppm de nitrato –indica Mattar–. Si aplicas en una concentración menor es como si no le hubieras entregado nada, y si lo haces a un nivel mayor es un exceso y hay pérdidas por lixiviado. Entonces, podrías generar deficiencia en las plantas aplicando 500 U de nitrógeno (N)/ha y tener un exceso con 100 U de N/ha, todo depende de la forma en que realices el aporte. Si quieres aplicar 4 unidades diarias, por ejemplo, que es lo que hace la mayoría de la gente, no es lo mismo si lo efectúas en un riego con 100 m3 de agua que si usas 20 m3. En el primer caso podrías diluir de modo que la planta nunca supo que había fertilizante, mientras en el segundo podrías salinizar. Se trata de un procedimiento válido para todos los nutrientes, no solo para nitrógeno, fósforo y potasio (N, P, K). No tiene nada de nuevo y se emplea mucho en hortalizas, pero no todos lo utilizan en citricultura en Chile.

 

ROL DEL NITRÓGENO EN EL CALIBRE Y GROSOR DE LA PIEL

La nutrición inadecuada no impacta únicamente en la alternancia, también afecta otros aspectos relevantes, como el grosor de la piel.

–Si haces un corte en un fruto de cítrico en diciembre, casi no tiene piel. Esta se construye desde enero en adelante. Mucha gente cree que solo interviene el K, pero el N tiene un rol importante y si no lo aplicas tendrás piel delgada y la fruta será menos viajera, dispondrá de menos “piernas”, como dicen los uveros.

El tamaño de la fruta también está vinculado al nitrógeno, por la relación hojas/fruto. En cítricos tienes tres tipos de flores, explica el asesor:

Ramillete: solamente flores, muchas de ellas en un brote. Originan la fruta de peor calidad.

Mixto: brote donde por cada hoja hay una flor, una y una. La calidad de la fruta es un poco mejor.

Campanera: corresponde a un brote con alrededor de 4 a 8 hojas, y en la punta de ese brote se ubica una flor. Esta flor da la mejor calidad de fruta.

Para obtener campaneras, resulta fundamental continuar la fertilización hasta abril-mayo, explica el profesional, porque la planta al entrar en receso invernal efectúa un balance energético. Si cuenta con pocas reservas, reacciona dando prioridad a la generación de flores y gasta el mínimo de energía en hojas, porque su objetivo es producir semillas viables. Por el contrario, al contar con reservas abundantes puede destinar recursos a hojas.

–Quienes no trabajan bien el tema de las reservas sacan brotes mixtos y ramilletes. Apuestan a los reguladores de crecimiento para después hacer crecer la fruta, pero jamás lograrán el mismo resultado pues el tamaño del ovario es mucho más grande en una campanera, en segundo lugar en un mixto y luego en un ramillete. Hay ya una diferencia inicial que es insuperable; por más que suplementes el fruto originado en un ramillete o mixto, no van a lograr el tamaño de uno proveniente de una flor campanera. Obviamente el uso de reguladores ayuda a mejorar el tamaño de los frutos en brotes campaneros.

USAR ESTOS MISMOS PRINCIPIOS PARA LOS DEMÁS NUTRIENTES

–¿Estos principios son iguales para todos los cítricos, aunque haya meses de diferencia en las fechas de cosecha?

–Es lo mismo. La única precaución que se debe tomar, dependiendo de la especie y variedad, es terminar de aplicar fertilizantes un mes antes de la cosecha. Hay que dejar que la fruta finalice sola. Por ejemplo, si vas a cosechar una naranja a partir de mediados de abril, dejas de fertilizar a mediados de marzo.

–¿Para evitar problemas como la dificultad de toma de color, de la que se culpa al N?

–Para no tener interferencias, sí.

–¿Qué ocurre con los otros nutrientes, como el K, que ya mencionaste; se están usando bien o mal?

–El potasio, el calcio (Ca) y el magnesio (Mg), de carga positiva, tienen una dinámica distinta al N, porque el suelo tiene una carga negativa y los captura, en el fenómeno conocido como adsorción. Así, por ejemplo, puedes aplicar K o Ca o Mg sin obtener ningún efecto, a menos que los utilices en una concentración (ppm) donde una fracción sea adsorbida y el excedente quede disponible para las plantas. Nuevamente, si diluyes mucho estos elementos, no van a funcionar porque serán completamente retenidos por el suelo.

–¿Todo esto se monitorea en el análisis foliar?

–Sirve, pero es muy básico. Mira el rango “normal” que te da en potasio: entre 0,7 y 1,4. Un árbol en 0,7 y otro en 1,4 evidentemente van a estar en una condición diferente. Por eso hay que complementar con otras herramientas, como el uso de sondas de succión, que te aproximan a saber lo que está disponible para la planta. Sirven mucho cuando inicias un huerto en un lugar nuevo, cuando tienes problemas de salinidad, mal drenaje o alguna otra complejidad de suelo que te distorsione el manejo de las concentraciones.