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Marzo 2017 | Empresas

Agrointegral: Suelo vivo, Silicio y manejo integrado de la nutrición

El año 2015, ha sido declarado por la FAO el “Año Internacional de los Suelos”,  con el objetivo de aumentar la concienciación y la comprensión sobre la importancia de este recurso natural, imprescindible  para la vida de todos los seres vivos. Los suelos son un recurso no renovable y su conservación es esencial para la seguridad alimentaria, sostener la biodiversidad del planeta y ayudar a combatir y adaptarse al cambio climático. La actividad agrícola, no puede entonces quedarse ajena a estas iniciativas, y debe apuntar a una Agricultura Sustentable.

Dentro de estas medidas, es muy importante entonces empezar a cambiar las formas en que se ve y se trabaja el suelo, no sólo considerando este recurso natural como un sustrato de cultivo, sino como parte fundamental del sistema agrícola productivo.

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El concepto de Suelo Vivo

Una de las primeras cosas importantes a considerar, es que el suelo es un “ente con vida”, que se genera a partir de un material parental, gracias a las condiciones climáticas, y se va transformando en el tiempo hasta formar esta capa cultivable compuesta de material inerte, materia orgánica y microorganismos. Es entonces esta ´mezcla´ más el agua y el aire que se localizan en los poros del suelo, la que posibilita el crecimiento de las especies vegetales. Mientras más vida tenga un suelo, mayor será su capacidad productiva. Aquí surge entonces el concepto de Cultivar el Suelo.

Los programas de cultivo deben empezar a considerar dentro de los manejos anuales, prácticas orientadas a conservar el equilibrio natural de los suelos, es decir, sus características físicas, químicas y biológicas. Todas las labores mecánicas y de aplicación de productos (fertilizantes, fungicidas, insecticidas, nematicidas, enmiendas e incluso incorporación de guanos y compost) deben planificarse teniendo en consideración no generar los siguientes efectos:

• Aumento de Densidad aparente y la consecuente compactación de suelos.

• Erosión del suelo cultivable.

• Contaminación con metales pesados provenientes de productos de mala calidad.

• Pérdida de estructura y disminución de la aireación del suelo.

• Alteración del equilibrio químico ya sea por exceso o falta de fertilización.

• Pérdida de materia orgánica (evitar quema de rastrojos, incorporar todo resto vegetal).

• Muerte o disminución de microflora, microfauna y organismos benéficos.

Es entonces fundamental contar con un programa de manejo de suelo, acorde a las características de cada huerto y al sistema de cultivo que éste tenga, para tomar todas las medidas de mitigación necesarias y planes de mantención y/o recuperación de esta capa cultivable.

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Uso de fertilizantes en base a SILICIO 

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El silicio se encuentra en grandes cantidades en los suelos, y su porcentaje es dependiente de las texturas que se presenten. Mientras más arena contenga un suelo, mayor será su contenido de silicio. Por otra parte, el silicio también es un elemento que se encuentra en gran proporción en la materia seca de los tejidos vegetales, existiendo también especies que son más eficientes y demandantes de este elemento como las gramíneas. En general, en las hojas de las plantas cultivadas, el contenido de silicio varía entre un 3 y un 10% de la materia seca. Por muchos años, no se ha considerado la aplicación de silicio dentro de los programas de fertilización, por considerarse un elemento abundante en los suelos (desde 40% en suelos arcillosos hasta 90% en suelos arenosos). Sin embargo, la extracción por parte de la agricultura intensiva es igualmente alta, fluctuando entre los 350 a 500 kg/ha/año. El silicio es importante tanto para el suelo, para mantener sus propiedades físicas, químicas y biológicas, como para las plantas, ya que es componente importante de la pared celular; pero para que el silicio inorgánico quede disponible para las plantas, es necesario que se lleve a cabo un proceso denominado Biosilificación. Este proceso es lento en comparación a la demanda generada por los cultivos, por lo que para garantizar un buen suministro a nuestros cultivos se requiere el uso de fertilizante ricos en Silicio. 

captura_de_pantalla_2015-10-20_a_las_10.24.31La ingeniero agrónoma y magister en fisiología y nutrición vegetal, María Paz Rosés, es la  encargada de área de desarrollo técnico de la empresa AGROINTEGRAL, y ya llevan 5 años trabajando y evaluando distintos tipos de fertilizantes con Silicio y sus efectos benéficos en las plantas cultivadas. Ella señala que la mayoría de los productos son de buena calidad, pero la clave es saber utilizarlos, tanto en su forma de aplicación como en los estados fenológicos donde las aplicaciones son más eficientes.

Dentro de los efectos más importantes que se han observado en los diversos ensayos experimentales y aplicaciones comerciales están los siguientes:

• Disminución de la deshidratación de tejidos (Raquis de uva de mesa, lechugas)

• Aumento de la firmeza de frutos (Bayas de uva de mesa, arándanos, damascos, peras, manzanas)

• Aumento de materia seca y sólidos solubles (Uva de mesa, arándanos, cítricos, paltos, cucurbitáceas, tomates, lechugas)

• Protección de pigmentos y disminución de golpe de sol (Uva de mesa, manzanos, tomates)

Además se ha logrado determinar, que las pudriciones de fruta disminuyen, que aumenta la metabolización del nitrógeno dentro de la planta, las hojas tienden a envejecer más tarde en el otoño, entre otros.

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Manejo Integrado de la Nutrición

Este concepto se refiere a que la Agricultura Sustentable debe considerar al momento de nutrir a las plantas, no sólo el aporte de minerales en su cantidad apropiada a través de los fertilizantes, sino que también preocuparse de hacer un buen manejo del suelo y del sistema radicular para lograr una absorción y asimilación eficiente de estos. Se pueden utilizar los mejores fertilizantes en cuanto a calidad y formulación, pero si no se logra mantener el equilibrio mineral en los suelos, si no se trabaja en mantener el espacio poroso tanto para el agua como para el aire, si no se estimula el desarrollo de un sistema radicular fuerte y sano, todos los aportes minerales irán quedando almacenados en estos suelos, afectando sus características químicas, provocando bloqueos de nutrientes por excesos de algunos y deficiencias de otros, y perdidas por lixiviación.

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Es fundamental entonces, después de tener un riego eficiente y adecuado, propiciar las condiciones necesarias para que los aportes nutricionales que se hacen sean utilizados por las plantas en los momentos en que los requieren y con la mayor eficiencia posible, teniendo siempre en cuenta también que debemos cultivar nuestros suelos.

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