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Septiembre 2017 | Otros frutales

Su aislamiento le confiere características fitosanitarias aventajadas

Chaca, el otro valle hortofrutícola de Arica y Parinacota

La llegada de la electrificación puede dar un impulso a esta apacible quebrada al sur de Arica. Su aislamiento le confiere características fitosanitarias aventajadas, y el clima permite la producción de frutas de precios muy interesantes en el mercado interno, como mango o guayaba. Además, es posible obtener sandías y melones bastante antes de plena temporada, opción muy prometedora que Redagrícola conoció en Granja Chaca.

  Francisco Fabres B.

Rubén Negrón, administrador de la Granja Chaca.

A unos 50 kilómetros de Arica hacia el sur y a unos 35 km al este de Caleta Vítor en la costa, se encuentra la Granja Chaca, la parcela más grande del valle del mismo nombre, propiedad de Federico Johow y administrada por el ingeniero agrónomo Rubén Negrón. En sus 30 hectáreas plantadas, la especie principal es el mango, que ocupa prácticamente la mitad de la superficie; además, en superficies menores, hay olivos de la variedad Azapa, naranjos Navel, guayabos y granados. En hortalizas, 11 hectáreas se destinan a sandía, y dos estructuras de mallas antiáfidos de 1,5 ha en total estaban con melón al momento del reportaje.

Otro campo importante del valle corresponde al agricultor Walter Palomino, quien tiene sus oficinas en la Agrícola del Norte, Arica. Pero en general en la quebrada de Chaca la propiedad se encuentra atomizada en predios pequeños. Es común el arriendo por sectores de una hectárea o menos.

EL AISLAMIENTO JUEGA A FAVOR DE LAS CONDICIONES SANITARIAS

-¿Las condiciones son muy distintas de las del valle de Azapa?

–La ventaja del valle de Chaca –responde Rubén Negrón– corresponde principalmente a sus condiciones climáticas, en especial sus temperaturas, radiación solar y luminosidad. La integración de estos factores permite conseguir frutos de mejores características organolépticas (sabor, textura, olor, color). Hay alguna similitud con el sector Pan de Azúcar, del kilómetro 30 hacia arriba en Azapa. Aunque tenemos las mismas plagas, la presión es mucho mayor allá, por el volumen total de cultivos. En todos los centros productivos, Lluta, Pampa Concordia, Azapa, se repiten los principales problemas: mosquita blanca, pulgones, polilla, gusano cogollero. Acá tenemos la ventaja geográfica del aislamiento, por la distancia y la forma encajonada del valle, lo cual lógicamente no significa que estemos exentos de plagas.

Favorecida por la baja presión de plagas, salvo casos excepcionales en Granja Chaca no se aplican pesticidas a los frutales. La idea es cuidar las aves locales, en especial los picaflores. También se protegen los chañares, sitios de anidación de estos últimos.

El SAG visita la zona todas las semanas con el fin de dejar trampas para detectar presencia de la mosca de la fruta, Ceratitis capitata, y del minador de los cítricos, Phyllocnistis citrella. Hasta ahora no se han detectado ejemplares de ellos, indica Negrón. Tampoco hay problemas de enfermedades de suelo o plagas como el gusano cortador, Agrotis sp.

Embarque de sandías y melones.

DISPONIBILIDAD DE AGUA Y LA ESPERADA ELECRIFICACIÓN

No obstante el favorable clima y una salinidad menor que en Azapa, la fiebre de inversión y compra de terrenos no se ha repetido en Chaca, principalmente debido al complejo abastecimiento de agua:

–Todos los agricultores del valle se surten principalmente de norias, pozos que no van más allá de los 20 a 25 metros de profundidad. El río baja en enero-febrero, durante un tiempo que depende del Niño o la Niña, de las condiciones meteorológicas del año anterior, de las lluvias. Con eso se recarga el acuífero y se recuperan los pozos, aunque no tan rápido como antes. A partir de septiembre, octubre o noviembre se empieza a notar nuevamente un detrimento. Algunos años hemos tenido que bajar los tiempos de riego.

–¿La opción es perforar profundamente?

–No vale la pena, porque la napa tampoco llega más abajo.

El otro déficit ha sido la electrificación, pero la Intendencia Regional comprometió la entrega de la operación y explotación en el valle a una compañía eléctrica para 2017, y el 24 de mayo de este año firmó un convenio para hacerlo con la empresa Ingeniería Electricidad y Construcción Limitada, Inelco. Además de los beneficios para los habitantes en general, se espera que ello signifique una baja de costos ostensible de los agricultores que actualmente utilizan motobombas y grupos electrógenos o generadores operados con combustible.

El agrónomo califica los suelos de Granja Chaca como fértiles, gracias a años de adiciones de materia orgánica e incorporación de rastrojos de cosecha. Se trata de una práctica ineludible para cualquier productor que quiera incorporar un sector nuevo, añade; las enmiendas, como guano y/o compost, son un requisito para que el suelo adquiera estructura y mejore su sistema coloidal.

Mango variedad Kent.

Estructuras para producción bajo malla.

MANGOS SON UN MUY BUEN NEGOCIO

El mango es el principal producto del predio. Su manejo se ve facilitado por el bajo nivel de plagas. Necesita poda y raleo, “como el manejo tradicional de cualquier frutal”, explica Rubén Negrón. Parte de los árboles todavía está en crecimiento, de manera que aún no soportan una carga grande. El raleo, manual, se efectúa cuando ya existe la seguridad de que los frutos no van a caer por sí solos.

Durante la etapa de desarrollo se mantiene un personal de 7 a 8 personas, que sube a unas 15-17 a la cosecha.

–¿Qué tan buen negocio es el mango?

–Es un muy buen negocio. Tenemos Tommy Atkins, Kent y Red Sensation, en orden de mayor a menor valor. En tamaño destaca el Kent: el calibre que nosotros logramos supera al de Perú, la gente se sorprende cuando lo ve. Los mangos Piqueños son para comercialización local, porque el consumidor de Santiago no está acostumbrado a ellos. Se quedan acá en Arica o a lo más llegan hasta Antofagasta. Yo los encuentro mucho más sabrosos, lejos. Son de un color naranja tenue. La relación cuesco/pulpa es un poquito menor, pero para jugo, postres y consumo, el sabor es exquisito. Lo vendemos todo.

También se marca una diferencia con el mango peruano Tommy Atkins, agrega el entrevistado, porque este se cosecha “verde”, faltando para la madurez fisiológica, y además debe pasar por un tratamiento hidrotérmico. “Lo pruebas y no tiene ese sabor y aroma tan propio”.

Un “torito” (caja tomatera) de mango Piqueño de primera tiene un valor del orden de 18 a 20 mil pesos. El precio depende de la oferta existente en el momento, de modo que la entrada de mango peruano provoca una caída, por lo común de un 15 a 20%, estima el administrador. Todo el producto se comercializa, la fruta muy madura para sacarla al mercado se vende en el mismo campo: “principalmente vienen de juguerías o productores de helados de Iquique”.

La cosecha comienza en la segunda quincena de enero, aproximadamente, primero los Piqueños, luego Tommy Atkins en marzo y Kent a fines del mismo mes. El proceso dura alrededor de 90 días, con una intensidad que toma la forma de campana de Gauss.

SANDÍA Y MELÓN TEMPRANOS, EN FASE DE DESARROLLO

La idea en hortalizas es desarrollarse en sandía y melón, especies con las cuales en Granja Chaca están todavía en sus primeras experiencias. Se encuentran probando variedades a nivel comercial y también en ensayos con muestras que les han aportado semilleras. Además de rendimiento, evalúan aspectos como el nivel de dulzor (°Brix), calibre, precocidad. Los materiales muy tardíos son descartados. Finales de octubre se considera la fecha límite de cosecha.

A diferencia del mango, comercializado en el mercado local, dichas cucurbitáceas se envían para la venta en retail (supermercados) y ferias mayoristas de Santiago (Lo Valledor o Vega Central), con el fin de obtener mejores precios. La gran competencia corresponde a la sandía peruana.

–Bastantes embarques con sandías de formato grande pasan directo desde Perú a Santiago. Como en ese país la mano de obra es más barata, también lo es el costo. Sin embargo, dado que la producción hortofrutícola peruana está aumentando, estimo que de aquí a unos años esos valores y el de los insumos van a subir, de manera que nos vamos a equiparar en algún minuto. Por otra parte, lo que embarcamos ha obtenido mejor precio que el producto de Perú, que no llegó muy bien a la capital y por lo tanto no tiene muy buena reputación: poco dulzor, un poco pasada, más harinosa.

En sandía han probado plantas injertadas, no por el tema de enfermedades del suelo y nematodos, que no tienen, sino esperando generar un mayor potencial productivo. La diferencia en su uso versus planta franca es tremenda. El material injertado es sinónimo de vigor, más frutos y mayor calibre. Hasta ahora el mango sigue dando mejores resultados, pero el agrónomo cree que hay que esperar hasta alcanzar el 100% de eficiencia con ambas cucurbitáceas para una comparación ajustada.

Guayabos.

GUAYABOS, NARANJAS Y OLIVOS CON PROYECCIONES BIEN DIFERENTES

De los otros frutales que cultivan, el guayabo es un buen nicho, si bien no al nivel del mango. Las naranjas se venden en la plaza, para consumo hasta la 2ª Región. “Se sostienen”, aunque la competencia de Azapa y de Quillota es fuerte en el rubro. De olivo mantienen una superficie residual, menos de 1 ha. Incluso en algunos años no se ha cosechado, porque los precios ni siquiera pagan el trabajo. La causa, nuevamente, tiene un origen: Perú.

Pero la principal proyección actual de la Granja Chaca es posicionarse como productora de los mejores mangos, sandías y melones.

–Los envíos a Santiago ya nos hicieron ganar una reputación. Nos han preferido y han pagado más por nuestra sandía que por la peruana. De aquí a dos años esperamos tener el manejo fino en cuanto a labores agronómicas, comercialización, logística e infraestructura, estar totalmente consolidados como empresa y lograr mejores utilidades.

Respecto del valle, queda mucho por delante. La electrificación será un avance, por ejemplo permitirá la refrigeración, podrá haber más establecimientos, tiendas de abarrote, tal vez contar con una estación de combustible de modo que los habitantes no deban recorrer 100 km de ida y vuelta a Arica para abastecerse.