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Julio 2017 | Avellanos

Segunda parte

Avances tecnológicos del avellano europeo en chile

El avellano europeo ha experimentado un fuerte desarrollo en Chile, particularmente en la zona centro sur y sur del país, con una superficie que hoy supera las 19.000 ha plantadas y produjo del orden de las 16.000 ton durante la temporada 2015/2016. Se espera que las plantaciones seguirán aumentando hasta alcanzar las 30.000 ha con producciones del orden de las 60.000 t. En esta segunda entrega el experto se refiere a necesidades nutricionales, fertilización foliar, manejo de suelo y malezas, riego y variedades.

Dr. Miguel Ellena Dellinger
INIA-CARILLANCA: fellena@inia.cl

Control de malezas entre y sobre hileras- Cubierta vegetal entre hileras de plantación

NUTRICIÓN: CLAVE EN FORMACIÓN Y EN ETAPA PRODUCTIVA

La fertilización es un factor determinante para un adecuado desarrollo de los árboles de avellano europeo durante su fase de formación y después en su etapa productiva. El crecimiento y el rendimiento dependen de la disponibilidad de nutrientes en el suelo. Una adecuada fertilización de los avellanos debe considerar el tipo de suelo y la disponibilidad de nutrientes, condición climática y requerimientos nutritivos de los árboles. En la fertilización importa: satisfacer los requerimientos nutricionales, mantener un adecuado equilibrio entre la actividad vegetativa y productiva (necesitamos producir fruta y no madera), disminuir al máximo el costo de las aplicaciones y reducir las pérdidas por lixiviación (ej: nitrógeno) y consiguiente impacto ambiental y en los costos.

La extracción de nutrientes es variable y dependerá de la edad de los árboles, densidad de plantación, año, localidad, y carga productiva. En tal sentido, para una adecuada fertilización se requieren antecedentes (datos) sobre sus requerimientos nutricionales y el suministro de nutrientes del suelo. Antes de plantar sugiero realizar un análisis físico y químico del suelo. Se necesitan construir calicatas para determinar la profundidad del suelo y presencia de limitantes como napas freáticas superficiales, capas impermeables, moteados. Estos influyen en la compactación del suelo, aireación, otros, incidiendo en la respuesta a la aplicación de fertilizantes y con ello, sobre el desarrollo radicular y por consiguiente en la parte aérea del árbol.

El crecimiento y desarrollo anual del avellano en su etapa de formación y producción presenta variaciones que responden al manejo de los árboles y a la interacción con los factores edáficos y climáticos. Estas variaciones pueden inducir cambios estacionales reversibles en la concentración interna de los diferentes nutrientes esenciales, que posteriormente afectarán el crecimiento, desarrollo, anticipación en la entrada en producción, rendimientos y calidad de la fruta.

El análisis químico del suelo es una herramienta útil para evaluar la fertilidad de un suelo. En base a los resultados, se establece la fórmula de fertilización y dosis de nutriente a aplicar y además se corrigen eventuales problemas de acidez (aplicación de enmiendas calcáreas o dolomíticas) para cada condición de suelo en particular.

En el caso de avellano, para obtener buenos rendimientos y calidad de las avellanas, es necesario mantener un adecuado equilibrio de los nutrientes en el suelo. En general, el desequilibrio en el nivel en que se encuentran los nutrientes en el suelo puede ocasionar deficiencias, toxicidades o interferencia de un nutriente con la absorción de los otros.  En el sur de Chile es particularmente importante la corrección del pH y toxicidad por aluminio en suelos ácidos. Entonces, sugiero que la enmienda se planifique cuidadosamente para cada caso en particular, de acuerdo al tipo de suelo, tolerancia a toxicidad por aluminio de algunas variedades y combinación portainjerto/variedad. La aplicación de dosis de encalado excesivas puede ocasionar deficiencias de elementos como magnesio, zinc, boro y hierro en los árboles. Por otro lado, gran importancia tiene el efecto de algunos fertilizantes sobre el pH del suelo.

FERTILIZACIÓN FOLIAR: UNA ALTERNATIVA INTERESANTE

En avellano europeo la aplicación de fertilizantes foliares es una alternativa interesante cuando existen manifestaciones de estrés nutricional que requieren intervenciones dirigidas y oportunas. Las condiciones anómalas se verifican cuando ocurren carencias o bajas asimilaciones de un elemento y cuando la absorción radicular no es eficiente (ejemplo: suelos con mala aireación, pesados, fríos).

La fertilización foliar en avellano ha determinado interesantes resultados experimentales en huertos comerciales, en diferentes zonas agroecológicas de la zona sur, incrementando la cuaja y rendimiento de los árboles mediante la aplicación de nitrógeno, magnesio, boro, zinc, desde el inicio de la actividad vegetativa hasta la fecundación. Particularmente interesante es el efecto del boro sobre la elongación del tubo polínico y sus efectos sobre la cuaja y los rendimientos.

En relación a los principales macro nutrientes destacan nitrógeno y potasio. En huertos adultos se ha determinado que esta especie usa eficientemente el nitrógeno almacenado en las reservas internas para su crecimiento inicial en primavera, siendo pequeñas las cantidades de este elemento provenientes de la aplicación de fertilizantes. Hemos visto que la utilización más eficiente del nitrógeno, aplicado como fertilizante, ocurre durante el crecimiento activo del árbol en primavera. Es así como esta especie utiliza parcialmente el nitrógeno aportado por la fertilización y en gran medida aquel almacenado en los órganos de reserva del árbol.

La función principal de la fertilización nitrogenada es “la reconstrucción” de las reservas de la planta. Por ello, la recomendación es aplicar en primavera inmediatamente después de iniciado el crecimiento activo de los árboles. Sugiero parcializar en primavera (75-85% en septiembre-octubre) durante brotación y un 25-15% en marzo-abril, dependiendo la zona después de cosecha previo a la caída de hojas; la finalidad de esta última aplicación es aumentar las reservas internas de nitrógeno. Estudios recientes realizados por INIA Carillanca señalan que la aplicación de dosis crecientes de N, parcializadas en tres épocas (noviembre (35%), diciembre (50%) y marzo (15%), con el c.v. Barcelona de 4 años de edad (huertos en formación), al 4 año no hubo diferencias significativas de rendimiento entre las distintas dosis de N evaluadas (0, 40, 80, 120, 160, 200, 240 Kg/ha). Ello podría explicarse por un uso eficiente del nitrógeno almacenado en sus reservas internas, además que las plantas se encontraban en su fase inicial de producción.

Por otra parte, estudios realizados en suelos trumaos de la zona de Pitrufquén, con árboles de 7 años de edad del c.v Barcelona, determinaron un efecto significativo de la fertilización nitrogenada sobre el rendimiento. La aplicación de 40 kgN/ha permitió obtener un rendimiento significativamente superior al logrado con el testigo (1.725 a kg/ha versus 1.436 b kg/ha respectivamente). En general no hubo diferencias de rendimiento significativas con dosis mayores de N aplicadas.

El avellano europeo tiene una gran capacidad para utilizar las reservas internas de nitrógeno. Los resultados experimentales obtenidos a la fecha bajo las condiciones edafoclimáticas del estudio son de carácter preliminar (estudios de aplicación de N de un año o dos) como para reflejar las necesidades de fertilización nitrogenada en suelos trumaos (caracterizados por su nivel medio-alto de materia orgánica y distinto nivel de suministro de N). Con estos resultados preliminares eventualmente podría suponerse que la fertilización N sería necesaria en bajas dosis para mantener las reservas de la planta, particularmente en variedades vigorosas. No obstante, para un juicio certero sobre las necesidades de fertilización nitrogenada del avellano en suelos trumaos se requiere evaluarla en un horizonte de tiempo mayor, hasta que los árboles se encuentren en pleno régimen productivo (Año 9 y 10 o más). Ello permitirá corroborar la tendencia inicial observada o bien establecer otro nivel de fertilización nitrogenada para este frutal. Estudios realizados en el extranjero señalan respuestas vegetales y productivas después de 3-4 años de haber realizado las aplicaciones. Mayores antecedentes se entregan en el libro El Avellano Europeo en Chile, 2017.

La cantidad total a aplicar debe considerar el mantenimiento del suelo y las extracciones del cultivo, así como el potencial hídrico de éste, edad de los árboles, condiciones vegetativas, densidad de plantación, entre otros. Para mayores antecedentes consultar el capítulo de Fertilidad del Libro el Avellano Europeo en Chile.

Sistema radicular de un huerto joven de avellano.

EL ROL ESENCIAL DEL POTASIO

El potasio cumple un rol esencial en diferentes funciones fisiológicas tales como fotosíntesis, biosíntesis de proteínas y carbohidratos y osmorregulación de numerosas actividades enzimáticas. Influye positivamente en la calidad de la producción al fortalecer la asimilación de nitrógeno en las hojas y desarrollo de la semilla. Además, permite el movimiento del agua y apertura de estomas, ejerciendo un rol fundamental en la economía del agua. Adicionalmente permite tener una cantidad adecuada de celulosa y lignina, lo que proporciona rigidez y estructura a los árboles.

La concentración adecuada de K en las hojas varía entre 0,9-1,0%. Su carencia provoca necrosis o muerte de tejido en los márgenes de las hojas, retraso en la brotación, clorosis de las hojas, acorchamiento de los márgenes de las hojas. Ello puede ocurrir con niveles de K inferiores a 0,8%.

Las épocas más adecuadas para su aplicación son: julio a septiembre (60% de la dosis total) y diciembre a enero (40% del total). La dosis a aplicar dependerá del nivel de disponibilidad de este nutriente en el cultivo.

Las principales fuentes potásicas utilizadas en avellano son sulfato de potasio y nitrato de potasio, también indicados para fertirrigación.  Se ha determinado que los avellanos tienen una baja capacidad de absorción de K+ desde el suelo. Ello, explicaría que se requieran aplicaciones sucesivas de potasio (durante 3-5 años) para aumentar los niveles de potasio en las hojas, particularmente en huertos con deficiencias severas. Por la escasa movilidad del K en el suelo (por difusión) sugiero su incorporación antes de la plantación o en su efecto recurrir a la fertirrigación.

Estudios realizados en huertos jóvenes c.v Barcelona en la zona de Pitrufquén (Región de la Araucanía), determinaron que no hubo diferencias significativas de rendimiento con diferentes dosis evaluadas (0, 40, 80, 120, 180, 200 y 240 kg/ha). Tampoco se apreciaron diferencias significativas respecto del rendimiento industrial. Estos resultados corresponden a una temporada experimental, por tanto es prematuro establecer una conclusión al respecto. Por ello, estos estudios continuarán hasta que los árboles logren su pleno régimen productivo. Existen antecedentes que indican que el avellano, después de varios años de haber estado sometido a tratamientos con fertilizantes, expresa aumentos en los rendimientos y calidad de las avellanas, particularmente en el rendimiento al descascarado. Respecto a los demás elementos necesarios para una adecuada fertilización del avellano se sugiere remitirse al libro del Avellano Europeo en Chile.

GESTIÓN DE SUELO Y MALEZAS

Se refiere a las labores o técnicas realizadas en el huerto, con el fin de controlar el desarrollo de malezas, hijuelos en la base de los árboles y acondicionamiento o preparación del terreno para las labores mecanizadas como cosecha.

El sistema radicular de los avellanos es afectado por las modificaciones de las propiedades físico-químicas y biológicas del suelo, causadas por las técnicas de manejo, especialmente durante la fase de formación del huerto.

En relación al impacto ambiental, las ventajas que pueden obtenerse con una conducción racional del suelo son obvias, en términos de gestión de los recursos hídricos y nutricionales y de mayor estabilidad hidrogeológica. Es decir, prevenir la erosión de los suelos, particularmente en aquellos de lomaje o que presentan una mayor pendiente.

En un huerto frutal es común diferenciar dos zonas: las sobre hileras y las entre hileras, independientemente si se encuentran en condición de secano o riego, factor que puede condicionar y concentrar el desarrollo de las raíces a lo largo de la hilera de plantación. Respecto a las modalidades de manejo del suelo, pueden señalarse el laboreo, cubiertas vegetales vivas, uso de herbicidas y acolchados sintéticos (sobre la hilera). Actualmente en Chile, la técnica mayoritariamente utilizada es el uso de herbicidas sobre y entre hileras. El control químico aplicado en bandas sobre la hilera o en toda la superficie del suelo presenta ventajas como reducir los costos de manejo del suelo, mejorar la conservación de la humedad del suelo y las características físicas en el perfil de éste, facilita el desarrollo de las raíces de los árboles y la cosecha de las avellanas. Sin embargo, al igual que lo señalado para el caso de plagas, el uso frecuente de estos productos sin rotación de las moléculas nos puede llevar a casos de resistencia, un ejemplo son las gramíneas resistentes, particularmente ballicas.

Cabe resaltar, el daño causado por herbicidas en huertos nuevos por deriva de productos, lo que implica un retraso en el desarrollo de los árboles y por tanto en la entrada en producción y probablemente en la vida útil del huerto si no existe un manejo racional de los herbicidas. Este es un tema que no se le ha dado la importancia que merece.  Es común pensar que el control químico (herbicidas) es la única alternativa viable de manejo del suelo. Sin embargo, existen alternativas mixtas, que son preferibles, donde las hileras de plantación y entre hileras se manejan en forma distinta. Por ejemplo, si las entre hileras son laboreadas, en las sobre hileras puede aplicarse control químico y mecánico de las malezas o acolchado, o bien, si las entre hileras se mantienen con cubierta vegetal, las sobre hileras pueden manejarse con laboreo superficial, herbicidas o acolchados, particularmente en huertos nuevos.

El mejor sistema de manejo de suelo dependerá de las características de las variedades (vigor de los cultivares, vigor de la combinación portainjerto/variedad en árboles injertados, tolerancia del portainjerto empleado a la competencia que ejerce la cubierta vegetal, otros), así mismo de las condiciones de suelo y clima de la zona y de la disponibilidad de riego.

Mirando hacia el futuro, en un huerto moderno de avellano se debería optar por sistemas mixtos más sustentables y amigables con el medio ambiente, con cubiertas cortas en la entre hilera y laboreo, control químico o acolchado en la sobre hilera, particularmente en huertos jóvenes. Lo anterior, indudablemente va depender de las condiciones de suelo y clima del sitio de plantación, tipo de maquinaría disponible, condición de secano o riego, variedades. Buenos resultados hemos obtenido mediante el uso de acolchados (cubiertas plásticas de prolipropileno negro) sobre las hileras de plantación y control químico entre hileras en huertos nuevos de avellano con una elevada eficacia en el control de malezas, alternativa interesante para huertos pequeños y medianos.

RIEGO OPORTUNO PARA MAXIMIZAR CRECIMIENTO Y PRODUCCIÓN

El avellano es una especie sensible a la falta de agua y presenta una baja capacidad de regulación estomática. Los árboles en condiciones de estrés hídrico presentan una disminución de la funcionalidad foliar y la capacidad asimilativa de la copa. Lo anterior afecta negativamente el crecimiento, formación de la estructura, productividad de la planta y algunas características industriales de las avellanas como aumento del porcentaje de frutos vanos y disminución del rendimiento al descascarado. El estrés hídrico provoca una caída prematura de frutos en etapa de fructificación. El avellano tiene un ciclo anual bastante complejo con sobreposición de estados fenológicos de crecimiento vegetativo y desarrollo del fruto durante los meses de diciembre y enero. En tal sentido, requiere de una adecuada disponibilidad hídrica para atenuar la competencia entre diferentes órganos del árbol.

El manejo del agua aplicada a los avellanos tiene como objetivo suplir los requerimientos que tienen los árboles en la cantidad y oportunidad que estos necesitan para expresar su máximo potencial de crecimiento (etapa de formación) y productivo. El conocimiento de los requerimientos de agua del árbol y la respuesta fisiológica, tanto de los excesos como la falta de ella en cada etapa, es fundamental para una adecuada programación del abastecimiento de agua en función de la producción y calidad de los frutos.

Los requerimientos de agua del árbol en cada etapa fenológica son variables y dependientes de la genética, variedad, condiciones del clima y suelo, estado de desarrollo, manejo cultural (poda, nutrición, control de malezas, gestión del suelo, plagas y enfermedades). El estado de desarrollo durante el ciclo anual de los árboles influye en los requerimientos de riego de cada temporada y por otra parte, con la edad de los árboles varía el consumo de agua de un año al siguiente.

En los primeros años (fase de formación) el avellano presenta un aparato radicular superficial y poco desarrollado, con escasa capacidad de exploración del suelo. En esta fase la reposición de un volumen de agua superior a la cantidad calculada en base a los coeficientes de cultivo que consideran el desarrollo de la copa, pueden acelerar la entrada en producción y alcanzar la fase de plena producción. Si no se cuenta con riego es estrictamente necesario regar en forma auxiliar con tractor y carro aljibe.           

En avellano europeo bajo condiciones de riego el sistema de raíces no sobrepasa los 60 cm de profundidad, concentrándose en los primeros 40 cm, aun cuando también puedan existir algunas a mayor profundidad. En plantas bajo riego la densidad de raíces y raicillas es mayor que en aquellas no regadas.

Las precipitaciones anuales no garantizan un buen desarrollo de los árboles en los primeros años desde su establecimiento, produciéndose efectos negativos sobre el crecimiento de brotes, superficie foliar, diámetro del tronco y volumen de la copa. Se exceptúan de ello ciertas localidades con mayores precipitaciones en primavera e inicios de verano que permiten un buen crecimiento de los árboles durante su fase de formación. Estas localidades se ubican principalmente en zonas pre cordilleranas y del valle central de Cautín-sur (Gorbea). Al sur, a excepción de la zona de la Unión (sombra pluviométrica), en la región de los Lagos, caracterizada por presentar veranos secos.

Trabajos realizados por nuestro equipo han determinado que la restitución del 75% de la evapotranspiración potencial (ETp) permite obtener un buen equilibrio entre crecimiento vegetativo y cantidad y calidad productiva. Estos resultados concuerdan con estudios realizados en el extranjero (Italia).

MODERNIZACIÓN DEL CULTIVO

La tendencia actual en frutales es densificar los huertos para anticipar la entrada en producción, aumentar los rendimientos por unidad de superficie y amortizar rápidamente las plantaciones.

Los huertos del futuro en avellano europeo deberán diseñarse con sistemas de conducción con mayores densidades de plantación mediante el empleo de portainjertos que induzcan menor vigor a las variedades comerciales en uso o nuevas variedades más compactas, tanto autoenraizadas como combinaciones de portainjertos variedades de menor vigor. Ello permitirá evitar el arranque de plantas como actualmente ocurre con el empleo del marco dinámico (alta densidad) ya que se presentan problemas en producción y calidad de la fruta por falta de iluminación en el interior de la copa y en la parte inferior de los árboles.

Estudios preliminares realizados por INIA-Carillanca han demostrado una precocidad de la entrada en producción con combinaciones de portainjerto/variedad, Tonda di Giffoni sobre un portainjerto clonal (BA-5), acortando el periodo improductivo entre 1-2 años y anticipando el periodo reproductivo en cultivares polinizadores, con abundante producción de amentos y polen, con diferencias estadísticamente significativas en comparación con plantas autoenraizadas a partir de plantas convencionales propagadas por acodos.  Esperamos incrementar fuertemente los rendimientos unitarios en las próximas temporadas. Estos materiales requieren el establecimiento de huertos con riego tecnificado debido a las raíces relativamente superficiales y por competencia entre plantas. Para zonas marginales, bajo condiciones de secano se requerirán materiales vegetales más vigorosos que permitan a las raíces lograr una mayor exploración en profundidad. Respecto a ello, comenzaremos a evaluar algunos “candidatos” seleccionados, lo que a futuro permitiría ampliar la zona productiva a localidades más ”marginales” que disponen de buen clima pero presentan escases de agua.

El empleo de portainjertos será un gran cambio en este cultivo como ha ocurrido en las principales especies frutales de interés a nivel mundial. Ello será un gran salto tecnológico para el cultivo.

Huerto en alta densidad mediante el empleo de portainjertos

CONDICIONES EXCEPCIONALES DE CULTIVO Y MERCADOS

El cultivo del avellano europeo ofrece una interesante alternativa a los empresarios agrícolas y pequeños y medianos productores de la zona centro sur y sur de Chile, frente a rubros tradicionales, de menor rentabilidad, como carne, leche, cereales y plantaciones forestales. Lo anterior porque existe un mercado internacional con una demanda interesante del producto, particularmente de avellanas producidas en contra-estación para uso industrial.

Una adecuada elección del material vegetal (calidad de plantas), sitios de plantación, acondicionamiento de los suelos para establecimiento de huertos, un adecuado manejo agronómico (fertilización, riego, control de malezas, control de plagas y enfermedades, poda, gestión o manejo del terreno para la cosecha, entre otros) y uso de nuevas tecnologías permitirá un salto significativo en los niveles de rendimiento y evitar en parte la alternancia en producción que caracteriza a este cultivo en todas las áreas productoras de avellano del mundo.  El añerismo está dado principalmente por malas condiciones climáticas y empleo de bajo nivel tecnológico.

La zona centro sur y sur de Chile presentan condiciones de clima y suelo excepcionales para apuntar a un gran desarrollo del avellano. Esto posibilita convertir al país en uno de los principales productores de avellanas a nivel mundial gracias al significativo incremento de las plantaciones y a la creciente demanda por este tipo de fruta seca; especialmente desde países del hemisferio norte como Italia, Alemania, entre otros, y últimamente algunos países asiáticos.

Cabe destacar que son pocos los lugares del mundo que disponen de condiciones tan favorables para el desarrollo de la industria del avellano como Chile. Salvo que a futuro se generen nuevas variedades adaptables a condiciones más marginales.

Por lo anterior, como país, tenemos una gran oportunidad y desafío histórico de posicionarnos como potencia en producción y elaboración de productos semi- transformados y transformados de avellana europea. Lo más importante será la producción de avellanas de muy alta calidad que nos permita tener ventajas frente a otros países productores. Un gran desafío será la agregación de valor mediante la elaboración de productos semi-elaborados y terminados para la industria de transformación y desarrollo de nuevos productos en base a avellanas.