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Septiembre 2017 | Manzanos

En el Südtirol, Italia

Así se produce la manzana que conquista Europa

Los Dolomitas han sido testigos de cómo se ha desarrollado la industria de la manzana en el Südtirol, Italia, en cien años. Como veremos, allí se han adoptado nuevas estructuras de huerto y manejos, así como han renovado variedades sin miedo, en busca de de ser más productivos y eficientes. Hoy esta zona produce más de un millón de toneladas de manzanas, que son colocadas fundamentalmente en el mercado europeo, aunque también se están buscando nuevos destinos para la fruta.

“No es fácil producir manzanas en plena montaña”, afirma Paul Pertner, agrónomo de Beratungsring, sobre un cultivo que se estableció aquí hace unos 150 años en el Südtirol -cuando aún esas tierras pertenecían a Austria- y la fruta que se cosechaba solo servía para autoabastecer a las familias que la cultivaban. No fue hasta pasada la Primera Guerra Mundial que la manzana adquirió importancia, cuando los agricultores locales fueron dejando de lado el cultivo de praderas y la ganadería para dedicarse a la viña y las manzanas, sentando las bases de lo que hoy son dos potentes industrias en esta parte del norte de Italia.

Ya en los años cincuenta se podía ver algunos campos grandes de manzanas, producción que se complementaba con las praderas para alimentar el ganado vacuno. “Esos años no era un cultivo intensivo. Las densidades de plantación eran de solo 100 árboles/ha, mientras que actualmente se están plantando 1.500 árboles/ha. El salto ha sido enorme”, afirma Pertner. Sin embargo, para llegar a un cultivo intensivo como el que se maneja actualmente hizo falta el atrevimiento de investigadores y agricultores. “En los años sesenta un grupo de agrónomos viajaron a Holanda para conocer cuáles eran las técnicas agronómicas que imperaban allí y trajeron los primeros portainjertos (M9) que se comenzaron a usar en el Südtirol”, cuenta Pertner.

Helmut Hafner.

Helmut Hafner.

AGRICULTORES SIN TEMOR A LO NUEVO

Tras utilizarlos, el panorama cambió rápidamente: aumentaron las productividades y el cultivo de la manzana creció. “En el Südtirol no tenemos temor a probar con algo nuevo, ya sea una nueva variedad o una nueva tecnología”, cuenta Helmut Hafner, agricultor de la zona de Bronzolo mientras dirige las labores de cosecha en uno de los últimos sectores de Pink Lady que aún quedan por recoger.

Hafner es uno de los 6.000 agricultores que recibe asesoramiento técnico de Beratungsring, una compañía que brinda este servicio a los productores de la región. Aquí esto es necesario si se quiere cumplir con los requerimientos de las cooperativas a las que se vende la fruta. Y esta empresa es la que se encarga de ello porque, por tamaño, los productores no se pueden permitir el ‘lujo’ de tener un asesor privado.

Y es que las superficies de los campos no tienen nada que ver a los que encontramos en Chile. Aquí, un campo típico tiene entre 4 y 5 ha, y de ellas 2,5 ha se dedican a la producción de manzana y 1,5 ha a la producción de uva vinífera, porque el vino es otro de los grandes emblemas agrícolas del Südtirol, que hoy es mayoritariamente blanco, aunque hasta no hace más de treinta años los que dominaban eran los tintos.

Pink Lady

Pink Lady es la variedad club con mayor superficie plantada en el Südtirol.

Desde la plataforma se van recogiendo las manzanas, que son puestas en una cinta transportadora que las va seleccionando en terreno.

PRODUCCIÓN DESDE LOS 200 A 1.200 METROS DE ALTITUD

“Toda el área de la manzana tiene su propia situación climática, de altitud y de suelo y cada una de ellas debe buscar su propio manejo y adaptarlo a sus condiciones, porque no es lo mismo tener el huerto a 200 msnm que a 1.200 msnm”, explica Pertner. En 2016 vivieron dos episodios de heladas en el mes de abril y el segundo de ellos dejó a los productores que tienen sus campos a más altitud con un 10% menos de producción. “Es un tema arriesgado para quien tiene campos en esas zonas, pero los productores saben cómo manejarlo”, precisa el agrónomo. Y lo hacen con sistemas de aspersión, nada más se encienden las alarmas de que caerá una helada.

Por suerte ese no es un problema para Hafner, ya que su campo no está en las partes más altas del valle. “Este ha sido un buen año”, afirma. “Las producciones de Pink Lady han superado las 90 t/ha”, cuenta, en árboles que fueron plantados hace siete años. “Helmut tiene un sector que es un poco menos productivo porque tuvo problemas con las plantas”, cuenta Pernter. Además de Pink Lady, Hafner a apostado por la variedad Fuji. “Es muy complicada de manejar porque tiene alternancia productiva y nos cuesta sacar cosechas regulares, pero sigo con ella. No tengo planes de cambiarla, de momento”.

En la entrada de Grufrut la fruta es pesada en el mismo tractor.

Canales de lavado de la fruta.

Calibrado de la fruta.

Operarias preparan el embalaje según el destino final de la fruta que se está procesando.

La fruta es transportada en camiones a los diferentes destinos. En pocas horas o días ya está lista para que el consumidor final pueda comprarla.

LA ARREMETIDA DE LAS VARIEDADES CLUB

Sobre las variedades que se manejan en el Südtirol, la principal es Golden Delicious, aunque la superficie se ha reducido porque los precios han sido bajos las últimas temporadas. “Eso tiene descontentos a los productores y no es de extrañar que en los próximos años haya un cambio en el porcentaje de superficie dedicado a esta variedad”, subraya Pertner.

La segunda variedad es Gala. En el Südtirol hay más de cincuenta mutaciones plantadas, desde más pálidas a más oscuras. “La temporada pasada se plantaron algunas de las mutaciones de color más oscuro, que es lo que quiere el mercado”, sostiene el agrónomo.

Gala es una variedad que gusta en diversos países y los precios se han mantenido, algo que conviene a los productores. “Por eso no se han deshecho de ellas”, subraya Pertner. A Gala le sigue la Red Delicious, cuya superficie ronda el 12% del total. Se trata de una variedad que tiene gran aceptación en el mercado italiano, pero que es muy complicada de exportar al resto de Europa. Tras ellas vienen Granny Smith y Fuji.

¿QUIÉN SIGUE A PINK LADY?

Pero, ¿qué vendrá después de las variedades tradicionales? Pink Lady es la que lidera las plantaciones de variedades club. “Se trata de una variedad muy rentable para los productores y nadie quiere dejarla a un lado”, sostiene el especialista. Los últimos años se ha plantado mucho Kanzi, que es una variedad que tiene unas excelentes características organolépticas, muy apreciada por los consumidores.

Tras ella viene Envy, que es una variedad tardía. “Se cosecha los primeros días de noviembre y eso es complicado, sobre todo en zonas altas porque la cosecha no es algo divertido cuando se puede realizar incluso con nieve. Los productores se arriesgan a tenerla, saben cuáles son las dificultades y saben cómo manejarlas”, explica Pertner. La próxima variedad que se instalará será Shinano Gold. De origen japonés, las cooperativas VOG y Vi.P lograron tener la licencia de esta variedad japonesa, y serán los únicos que podrán producirla en Europa (ver artículo sobre feria Interpoma). Al tratarse de una variedad club, la superficie estará muy controlada.

El centro de investigación Laimburg, del Südtirol lleva tres décadas testeando las más interesantes variedades resistentes a la sarna del manzano. Como parte del proyecto ‘Variedades resistentes para el Südtirol’, el grupo de pomología del centro seleccionó veinte variedades de un total de cien, las que hoy en día están bajo investigación. De ellas, hay ocho que fueron seleccionadas para plantar en parcelas demostrativas. Se trata de Dalinette Choupette, SQ 159 Natyra, LB 17906, Ariane, CH 101 Galiwa, Bonita, COop 43 Juliet y UEB32643 Opal; con el resultado de que las tres más promisorias fueron Bonita, SQ 159 Natyra y LB 17906. Ellas vendrían a resolver un verdadero quebradero de cabeza que significa ese problema para los agricultores.

Todo acerca de la manzana del Südtirol

La producción se realiza en un área de unas 18.400 ha que son manejadas por cerca de 7.000 productores. Solo el 2,5% de la superficie del Südtirol se dedica al cultivo de manzanas. Aquí se producen cerca de un millón de toneladas, que representa el 50% de la producción italiana y un 10% de la producción europea. El promedio productivo está en torno a las 50 y 60 t/ha. Actualmente se cultivan 19 variedades, entre aquellas tradicionales y las club. Trece de ellas están protegidas bajo una indicación geográfica.

La producción orgánica de manzanas de inició en los años 80 y hoy esta región se ha convertido en el principal proveedor de manzanas orgánicas de Europa.

UN PROCESO 100% CONTROLADO

Mientras tanto, Hafner sigue fiel a Pink Lady y Fuji, que una vez cosechadas, él mismo coge en el tractor con acoplado y lo conduce hasta la entrada de Grufrut Group, una cooperativa de tamaño menor, que está bajo el alero del gigante VOG, uno de los dos grandes consorcios (el otro es Vi.P) que controlan la producción y comercio del 95% de la manzana en la región. Con sede en Bronzolo, Grufrut Group agrupa hoy a 407 miembros que cultivan 951 ha, que en 2016 produjeron 51 millones de kilos.

En esta y otras cooperativas que tienen sede en el Südtirol nada se deja al azar. Desde que la manzana es pesada en la entrada de la cooperativa, esta que se somete a un exhaustivo sistema de control que garantiza la total trazabilidad del producto. En una etiqueta se registran los datos del productor, de la variedad, fecha de entrega, método de producción, modo de recolección, etc.

Una vez llegan a la nave, pasan por canales donde son lavadas y quedan listas para el proceso de calibración y selección, tras el cual se destinarán a diferentes mercados. Tras eso, las manzanas están listas para ser enviadas (en cajas de madera o cartón, según sea el caso) y transportadas por camiones que están esperando su turno para ser cargados y que, en pocas horas o días, ya están en el punto de destino. Así se cierra la cadena en una zona productora donde todo está controlado al milímetro. “Solo así es posible ser exitoso”, afirma Hafner para concluir.